Los genes podrían ayudar a fomentar el consumo excesivo de alimentos
"La combinación de estar muy motivado para obtener los alimentos y tener el genotipo hizo que la gente comiera más", dijo Temple. "Teníamos gente con una motivación muy alta para obtener los alimentos que no portaba el genotipo", añadió, pero esa gente aún así "comió menos que las personas que estaban motivadas y tenían el genotipo [Taq1A1]".
El mensaje final es que "una combinación de este genotipo y tener mucha motivación para comer o ser obeso parece hacer que la gente sea más propensa a comer en exceso", señaló Temple.
Sin embargo, los resultados del estudio no implican que los genes condenen a una persona a ser obesa. "Las personas que tenían el genotipo eran más pesadas, pero ciertamente había gente que portaba el genotipo y no era obesa", enfatizó Temple.
Aunque otras investigaciones han obtenido hallazgos similares, Temple señaló que su equipo evaluó conductas relacionadas con el genotipo. "Otros han encontrado que las diferencias en la densidad de la dopamina se relacionan con la obesidad", anotó.
En su trabajo futuro, el equipo usará escanografías cerebrales para revelar más sobre la relación entre el genotipo y el impulso a comer.
COn el tiempo, aseguró Temple, el sistema de dopamina podría convertirse en un objetivo para terapias de pérdida de peso. Por ejemplo, los medicamentos que afectan este sistema como los que se usan actualmente para el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), podrían ayudar en los esfuerzos para perder peso, teorizó.
Otro experto, el Dr. Samuel Klein, director del Centro de nutrición humana de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington, en San Luis, dijo que el estudio "aborda un área de la obesidad importante y relativamente descuidada, la contribución de la adicción a la recompensa en la regulación de ingesta alimentaria".
El Dr. Julio Licinio, profesor y presidente de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami, se mostró de acuerdo. "Esta es otra pieza del rompecabezas, que muestra que hay un componente genético y que los que portan este genotipo son propensos a tener distintos pesos debido al refuerzo con la comida".
Licinio publicó una investigación similar el año pasado, en la que encontró que las personas que tenían un genotipo particular para un receptor de serotonina, una sustancia química cerebral, eran más propensas a comer carne roja que aquellos que no lo portaban.
Más información
Para más información sobre la nutrición, visite la American Dietetic Associaton.
Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
DrTango

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