Un grupo de pediatras publica nuevas directrices sobre el autismo
En un esfuerzo por facilitar que los pediatras detecten y comiencen desde el principio el tratamiento para los niños que tienen trastornos del espectro del autismo, la American Academy of Pediatrics ha publicado dos informes nuevos con recomendaciones para identificar y gestionar estas afecciones.
31/10/2007 -- "Los pediatras son la primera fila" en la identificación de los trastornos del espectro del autismo, afirmó la Dra. Melissa Nishawala, directora clínica del Servicio de trastornos del espectro del autismo del Centro de estudios infantiles de la Universidad de Nueva York.
"Y mientras más temprano lo encontramos, más rápidamente podemos intervenir, mientras el cerebro no está maduro y podemos ayudar a modelarlo en distintas direcciones”, agregó.
"La tendencia ha sido a comprender que el desarrollo infantil varía ampliamente y reasegurar a los padres que algunos niños hablan más tarde o que incluso si parecen salirse de un desarrollo normal, que la mayoría de niños luego lo compensan", añadió Nishawala. "Así, si hay inquietud en los padres, es probable que obtengan una remisión o que haya varios meses de espera para determinar si el niño vuelve a un desarrollo normal."
El resultado puede ser que se lleve un año o más antes de que el niño sea oficialmente diagnosticado con autismo, y que se pierda una ventana crítica de tratamiento.
Los informes aparecen en la edición de noviembre de Pediatrics. Fueron publicados el lunes durante la reunión anual de la American Academy of Pediatrics en San Francisco.
El primer informe, que detalla maneras de detectar los trastornos del espectro del autismo, destaca algunas de las señales precoces que podrían sugerir tal trastorno.
Entre éstas podrían estar:
- Una falta de expresiones cálidas y alegres cuando el niño ve al padre u otro cuidador.
- Que no haya intercambio de balbuceos entre el bebé y el padre más o menos a partir de los cinco meses.
- Falta de reconocimiento de la voz de un padre o no voltear la mirada cuando el padre menciona el nombre del bebé.
- No hacer contacto visual.
- Retraso del inicio de los balbuceos más allá de los nueve meses.
- Pocos o ningún gesto previo al habla, como hacer señas con las manos o señalar.
- Movimientos repetitivos con objetos.
DrTango

(Photos.com)
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