Costa Rica da refrigeradoras solares para salud de indígenas
10/11/2007 - 18:45(GMT)
Las aspas de un helicóptero luchan contra el fuerte viento en su descenso a la pequeña cancha de fútbol en la reserva indígena de Alto Conte, al sur costarricense, portando una preciada carga para la salud de sus pobladores.
En medio de la curiosidad de niños y adultos, de la aeronave sacan un refrigerador que funciona con paneles solares, que es trasladado hasta el pequeño local que sirve como centro de salud, la única construcción de cemento y tejado de zinc en este caserío compuesto básicamente de ranchos.
La valiosa función que cumplirán los electrodomésticos es la de conservar vacunas y medicamentos que requieren conservarse en bajas temperaturas para ser efectivos y que pueden salvar vidas, tiempo y dinero porque su carencia obliga a muchas familias a desplazarse desde estas aisladas poblaciones hasta centros urbanos.
Estelia Cruz, del Proyecto de Fortalecimiento y Modernización del Sector Salud, explicó a la AP que "el objetivo es mejorar el primer nivel de atención que se da en esas zonas, donde la Caja ha capacitado a personas locales como asistente técnico primario para que pueda por ejemplo vacunar y pedir ayuda en casos graves".
Los equipos con un valor de más de 112.000 dólares, fueron distribuidos esta semana en 13 localidades, la mayoría tuvieron que ser llevados por aire, pues como en el caso de Alto Conte, para llegar a esos pueblos se requieren días de camino a pie o a caballo. Además, no cuentan con electricidad ni teléfonos.
El proyecto es ejecutado por la Caja Costarricense del Seguro Social con financiamiento del Banco Mundial.
Alrededor del helicóptero, los niños sonríen a los visitantes y se atreven a decir algunas palabras en Guaymi, el idioma local.
Precisamente la iniciativa de los refrigeradores busca mejorar la atención a los menores, víctimas principales de enfermedades como infecciones de vías respiratorias, diarrea, deshidratación o de mordeduras de serpiente, todas tratables y hasta prevenibles.
Mientras el promedio nacional de mortalidad infantil es de 9,2 fallecimientos por cada cien mil nacimientos, en las comunidades indígenas se eleva a 13 por cada cien mil nacimientos y en algunas zonas incluso sube a 18,4.
Con el equipo instalado, el grupo regresa al helicóptero para efectuar otra entrega en Punta Burica, el punto terrestre más lejano de Costa Rica hacia el sur, en tanto por tierra, personal de la Caja se aventuraba para llevar otros tres a diversas comunidades en Talamanca.
En el país hay unos 70.000 indígenas, distribuidos en ocho pueblos en 24 territorios; de ellos, más de 4.000 son de la etnia Ngöbe-Guaymi, que ocupa en total unas 24.400 hectáreas en la zona sur.
Terra/AP



