'Epidemia' de autismo podría deberse a cambio en diagnósticos
Muchos niños con casos graves de autismo se golpean a sí mismos o a otros, no hablan y no miran a los ojos.
Blake Dees, de 19 años, está en ese grupo. Durante los últimos ocho años ha estado en un programa diurno con servicios intensivos, pero aún no habla, no está entrenado para ir al baño por sí solo, y tiene antecedentes de intentar comerse cualquier cosa, incluso vidrios rotos.
Pero no es un caso típico.
En la década de 1990 se amplió el significado del término "autismo", y actualmente se emplea para un grupo de dolencias menos graves, relacionadas con ésta, conocidas como "trastornos del espectro autista".
Dicho espectro incluye el síndrome de Asperger y una condición llamada PDD-NOS (siglas en inglés de Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado).
Algunos grupos de apoyo reportan que más de la mitad de sus familias pueden enmarcarse en estas categorías, pero no existe una clasificación científica reconocida por todos.
Gradualmente, ha habido cambios en la forma en que los padres perciben el autismo, en los servicios que las escuelas proporcionan para esta enfermedad, y en los cuidados médicos respaldados por las aseguradoras, indican los expertos.
En un principio a Eddie se le diagnosticó trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por déficit de atención con hiperactividad y otras dolencias. Pero los servicios de atención que recibió en la escuela no fueron de mucha utilidad.
Su madre, Michelle, dijo que un diagnóstico de autismo trajo consigo terapia ocupacional y mejores servicios.
"Tengo que reconocer que casi me gusta la idea de tener la etiqueta de autista, al menos en comparación con las otras etiquetas, porque uno recibe más ayuda", señaló Scheuplein.
Terra/AP

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