La persistencia es la clave para criar amantes de las frutas y las verduras
También se observó la aceptación de los bebés de esos alimentos durante dos días antes de la prueba en casa y dos días después en el centro Monell.
Los investigadores también midieron cuánto comían los bebés y le preguntaron a las madres acerca de sus hábitos alimenticios durante el embarazo y después. Veinte de las 45 madres primerizas estaban lactando.
Durante la exposición inicial, los bebés consumieron más calorías de duraznos que de habichuelas, cerca de 200 calorías en comparación con apenas 74. Y, al comer, la mayoría entrecerraba los ojos, fruncía el ceño o hacía una mueca con los labios.
"Cuando observamos la primera vez que esos bebés comían habichuelas y duraznos, los bebés amamantados comieron más duraznos [que los alimentados con fórmula] e hicieron menos gestos negativos cuando lo hicieron", relató Mennella.
A continuación, los investigadores examinaron los registros de la dieta de las madres. "Estas madres lactantes consumían más frutas en general", agregó Mennella. "La razón más probable por la que los bebés amamantados consumían más duraznos era porque ya estaban familiarizados con el sabor.
No se hallaron diferencias en la preferencia por las habichuelas entre los bebés amamantados o alimentados con biberón. Cuando Mennella examinó el informe de la dieta, halló que tanto las madres que alimentaban con leche de fórmula como las que amamantaban consumían menos habichuelas de lo recomendado.
Luego de ocho días de pruebas iniciales, los bebés comieron más habichuelas. El consumo de habichuelas aumentó de cerca de dos onzas (57 gramos) por porción a más de tres onzas (85 gramos).
¿Por qué no aumentó el consumo de duraznos? "Comieron duraznos luego de comer habichuelas", dijo. "Estaban llenos".
Entonces, la lactancia si aumenta las probabilidades de que a un bebé le guste un alimento que prueba por primera vez, pero sólo si la madre consume alimentos de sabor similar", aseguró Mennella.
DrTango

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