Los divorcios también afectan al medio ambiente
Algunos de los hallazgos son los siguientes:
- En doce países estudiados entre 1998 y 2002, hubo 1.1 a 1.8 menos personas viviendo en una vivienda promedio de un divorciado, en comparación con una vivienda promedio de casados. Otra manera de plantearlo es que la vivienda promedio de un divorciado era entre 27 y 41 por ciento más pequeña que la vivienda promedio de casados.
- Si las viviendas de divorciados en esos doce países (que incluían los Estados Unidos, Brasil, Grecia, México y Sudáfrica) se hubieran combinado para volverse del mismo tamaño que una vivienda de casados, hubiera habido 7.4 millones menos viviendas en total.
- En los doce países, las viviendas de divorciados ocupaban entre 33 y 95 por ciento más habitaciones por persona que las viviendas de casados. Expandir las viviendas de divorciados al mismo tamaño que las viviendas de casados hubiera resultado en 8.4 a 37.5 millones de habitaciones menos en los países menos desarrollados e industrializados, respectivamente.
- En los Estados Unidos, sólo en 2005, 38.5 millones de habitaciones hubieran resultado innecesarias (junto con los costos de calefacción e iluminación) si las viviendas de divorciados se hubieran combinado para volverse del mismo tamaño que las de los casados.
- También en los Estados Unidos en 2005, las viviendas de divorciados usaron 73 mil millones de kilovatios-hora de electricidad y 627 mil millones de galones de agua que pudieran haberse ahorrado si las viviendas de divorciados hubieran seguido teniendo el mismo tamaño que las viviendas de casados.
Y al igual que con tantas cosas, el amor podría ser la solución.
"La gente puede intentar seguir casada y no divorciarse", dijo Liu. "Pero si no hay manera de que dos personas permanezcan juntas, divórciense, pero cásense nuevamente rápido o vivan con más personas".
El estudio de Liu demostró que, después de un nuevo matrimonio, el tamaño promedio de la vivienda y la cantidad de habitaciones por persona regresaba al nivel de las viviendas en que las personas habían permanecido casadas todo el tiempo.
Para la Dra. Maureen Lichtveld, presidenta del departamento de ciencias de salud ambiental de la Facultad de salud pública y medicina tropical de la Universidad de Tulane, los hallazgos son otro ejemplo de que no se puede separar a los humanos y el ambiente.
"Para encontrar soluciones sostenibles para los asuntos de salud ambiental, debemos usar un método integral y ese método integral requiere estudiar tanto el medio ambiente en el sentido tradicional de la palabra como el ambiente desde el aspecto de la salud humana", señaló.
Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
DrTango

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