Cambios en espaldas de mujeres evita caídas en el embarazo
12/12/2007 - 21:11(GMT)Un estudio parece haber descubierto la razón de que, pese al creciente peso que porta una mujer durante el embarazo, no pierden el equilibrio. Al parecer, se debe a ligeras diferencias entre hombres y mujeres en relación a una vértebra de la parte lumbar y a una articulación en la cadera, que permiten ajustar el centro de gravedad.
Esa leve alteración en la espalda de las mujeres no se ve en otros mamíferos, como chimpancés y monos, pese a que también son bípedos, según un estudio publicado el jueves en la revista especializada Nature.
"Es una gran carga que empuja (a una mujer) hacia adelante", dijo Liza Shapiro, profesora de antropología en la universidad de Texas y la única de las tres autoras del estudio que ha tenido hijos. "Una mujer sufre incomodidad. Tal vez sería mucho peor si esos cambios evolutivos no se hubieran dado".
Katherine Whitcomb, investigadora de antropología de la Universidad de Harvard, encontró dos diferencias físicas en las espaldas de hombres y mujeres.
Una vértebra lumbar tiene forma de cuña en las mujeres, y es más cuadrada en los hombres. Y una importante articulación de la cadera es un 14% más larga en mujeres que en hombres, de acuerdo al tamaño del cuerpo.
Las investigadoras hicieron pruebas de ingeniería que demuestran que esos ligeros cambios permiten a las mujeres portar una carga adicional que se hace cada vez más grande con los meses, sin caerse.
Según Whitcomb "la evolución ha hecho algunos pequeños ajustes ... al punto que (las mujeres) pueden enfrentar el desafío".
La posición bípeda separa a los seres humanos de la mayoría de los otros animales. Y aunque todavía los antropólogos discuten las ventajas de caminar sobre dos piernas, hay costos notables.
Uno de ellos es el dolor durante el embarazo. Los animales de cuatro patas lidian mejor con el peso extra durante la preñez.
Cuando los investigadores examinaron los registros fósiles de nuestros ancestros, incluidas las columnas vertebrales más antiguas, de hace unos dos millones de años, descubrieron que en el Australopithecus el macho no registraba cambios en la parte baja de su espalda, pero sí la hembra.
Terra/AP

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