Fraudes en medicina le cuestan caro a México
28/12/2007 - 13:47(EST)Gabriela Sánchez siempre se sintió acomplejada por sus senos pequeños, y a los 40 años decidió hacer algo para remediarlo. A los 41, ya no tiene senos; se los tuvieron que quitar quirúrgicamente después de que los implantes que le colocó un cirujano plástico presuntamente fraudulento le provocaron una infección grave.
Sánchez es una de 43 pacientes que demandaron a Agustín Huerta, un médico entrador, bien vestido, que llegó a la ciudad en un Jaguar y habría incursionado en la cirugía plástica sin tener licencia para ello, efectuando decenas de operaciones faciales, liposucciones, implantes de senos y otros procedimientos fallidos.
"Es como una pesadilla. Ni siquiera puedo verme al espejo", dijo Sánchez, luchando por contener las lágrimas. "No puedo estar con mi esposo".
Huerta, arrestado el 6 de diciembre, enfrenta unos ocho años de cárcel si es declarado culpable de los cargos de fraude, irresponsabilidad médica, daños graves y usurpación profesional, de acuerdo con Elsa Arias, fiscal principal en el caso.
Su caso plantea nuevos interrogantes acerca del peligro que representan farsantes inescrupulosos que se hacen pasar por médicos. También peligra la campaña de México para recibir pacientes estadounidenses, atraídos por los bajos costos y el buen nivel general de los médicos mexicanos.
"Operaba a diestra y siniestra para obtener dinero fácil y no realizaba los tratamientos de seguimiento adecuados", dijo Arias. "Sabía que no tenía los siete años de entrenamiento requeridos para efectuar esas cirugías. Estaba mintiendo".
Ese tipo de casos son frecuentes. Recientemente, las autoridades detuvieron a un hombre en el estado fronterizo de Coahuila por trabajar como médico durante más de 30 años respaldado solamente por una licenciatura en contabilidad.
Y Arias se hizo famosa procesando a la ex desnudista Miriam Yukie Gaona, apodada "La Matabellas", por presuntamente inyectar silicona industrial y otras sustancias a cientos de mujeres.
Nadie lleva un registro de cuántos ciudadanos estadounidenses viajan a México para someterse a tratamientos médicos, pero abundan los ejemplos que sugieren que la cifra se está incrementando.
AP

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