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Ponderan si dedicar a otras cosas recursos destinados al sida

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18/1/2008 - 21:11(GMT)

Desde que el sida comenzó a causar estragos hace dos décadas, se generalizó la impresión de que esa enfermedad era la principal amenaza a la salud mundial.

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El mal, sin embargo, está bastante controlado y algunos expertos se preguntan ahora si no sería mejor destinar parte de los recursos asignados a la lucha contra el sida a otros problemas que afectan la salud, como la contaminación, la planificación familiar o la diarrea.

"Si analizamos la información disponible objetivamente, estamos gastando demasiado en el sida", expresó el doctor Malcolm Potts, experto en sida de la Universidad de California de Berkeley.

Problemas como la desnutrición, la neumonía y la malaria matan más niños que el sida en Africa.

"Estamos programados para reacciones con rapidez cuando hay chicos con sida. Pero no tenemos la misma reacción cuando analizamos estadísticas que nos dicen en qué deberíamos gastar el dinero", manifestó Potts.

El mundo destina entre 8.000 millones y 10.000 millones de dólares al sida todos los años, cien veces más que lo que gasta en la purificación del agua en países en desarrollo. Sin embargo, hay más de 2.000 millones de personas que no tienen acceso a servicios sanitarios adecuados y 1.000 millones carecen de agua potable.

En una serie publicada recientemente por The Lancet, varios expertos dijeron que un tercio de las muertes de menores y un 11% de las enfermedades mundiales obedecen a que madres e hijos no tienen suficientes alimentos o los alimentos que ingieren no son nutritivos.

"Tenemos un sistema de salud pública en el que el que grita más fuerte es el que recibe más fondos", manifestó el doctor Richard Horton, director de la publicación especializada The Lancet. "El sida ha distorsionado nuestros limitados presupuestos".

Otros opinan que no hay que reducir los fondos destinados al sida.

"No podemos dejar que el péndulo vuelva a donde estaba cuando no gastábamos mucho en el sida", afirmó el doctor Kevin De Cock, director del departamento de sida de la Organización Mundial de la Salud. "Hay millones de personas bajo tratamiento y no podemos suspenderlo así como así".

De Cock, no obstante, admitió que "se siente un poco extraño estar invirtiendo tanto dinero en antirretrovirales cuando hay gente que debe lidiar con problemas enormes como el agua potable y los servicios sanitarios".

A diferencia del sida, los otros problemas no tienen tantas celebridades recaudando fondos y llamando la atención de la gente.

"Nadie hace olas para promover soluciones a problemas sanitarios básicos", dijo Daniel Halperin, experto en sida de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

Sacando el sur de Africa, el resto del continente tiene índices de HIV relativamente bajos y las tasas de enfermedades como diarrea y problemas respiratorios son mucho más altas. Sin embargo, la mayor parte del dinero aportado por Occidente, especialmente Estados Unidos, es destinado al sida.

Halperin escribió recientemente un artículo sobre el desequilibrio entre lo que se gasta en sida y lo que se destina a otras enfermedades, publicado por el New York Times, y dijo que estaba sorprendido por la repercusión que tuvo. Indicó que numerosos expertos coincidieron en que había llegado la hora de reconsiderar la distribución de fondos.

Hay quienes dicen que lo que hay que hacer no es disminuir las partidas de dinero para el sida sino aumentar los fondos destinados a otras enfermedades, pero Halperini opina que eso no es realista.

"Hay límites a lo que se puede asignar a la salud pública", expresó, y la única salida es redistribuir los fondos.

Médicos africanos señalan que han surgido sistemas sanitarios paralelos orientados al sida y que los pacientes de sida pueden recibir medicinas gratis, mientras que los de otras enfermedades deben pagar por ellas.

Desde la aparición de medicinas antirretrovirales para combatir el VIH en la década pasada, el sida pasó a ser una enfermedad crónica pero tratable en Occidente. En Africa, en cambio, el sida todavía es un problema. No sólo la mayoría de los pacientes no pueden pagar esas medicinas, sino que hay problemas estructurales en los servicios sanitarios que impiden su distribución.

Richard Wami, médico keniano de la Facultad de Salud Pública de Harvard, dijo que en algunos países africanos las infraestructuras de salud son tan pobres que no están en condiciones de administrar las donaciones, por lo que muchas veces las medicinas para el sida languidecen en depósitos, sin que los gobiernos puedan distribuirlas.

Wami opinó que "tratar de asignar el dinero del sida a otras enfermedades es algo que tomará mucho tiempo".

"Es como tratar de detener un transatlántico", indicó.

Terra/AP

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