Muchos padres se niegan a vacunar a sus hijos contra polio
12/3/2008 - 16:11(GMT) Algunos expertos en cuestiones éticas justifican la política de mano dura de los belgas.
"Nadie tiene derecho a una libertad irrestricta, ni a poner en peligro a sus hijos", sostuvo John Harris, profesor de bioética de la Universidad de Manchester.
"Los padres en estos casos no pueden aducir derecho alguno. Tienen obligaciones que no están cumpliendo", acotó.
Aparte de Bélgica, Francia es el único otro país europeo en el que la vacuna contra la poliomielitis es obligatoria. En Estados Unidos se exige que los niños sean vacunados contra una serie de enfermedades, pero la mayoría de los estados admiten excepciones si los padres tienen objeciones religiosas o filosóficas.
La vacuna es obligatoria en buena parte de Latinoamérica. Generalmente es gratuita y el estado realiza campañas masivas de vacunación.
También se la exigen a los asistentes a la peregrinación anual a la Meca en Arabia Saudita. Todos los asistentes deben demostrar que han sido vacunados. De no poder hacerlo, son vacunados a su llegada al aeropuerto.
Dado que el virus de la polio permanece en el cuerpo humano varias semanas, puede propagarse de un país a otro fácilmente.
El polio es una enfermedad muy contagiosa, que se disemina a través del agua y afecta mayormente a niños menores de cinco años. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolores de cabeza, vómitos, rigidez en el cuello y fatiga. El mal invade el sistema nervioso y puede producir una parálisis irreversible en cuestión de horas. En casos extremos, un niño puede morir pues sus pulmones dejan de funcionar.
El mal fue erradicado en un 99% desde que la Organización Mundial de la Salud encabezó una campaña internacional en 1988. Pero sigue presente en Afganistán, la India, Nigeria y Pakistán, y también surgen brotes de vez en cuando en otros países.
La llegada de brotes de polio puede causar estragos en los sistemas de salubridad de los países industrializados, según Steve Cochi, experto en inmunizaciones del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de los Estados Unidos.
Destacó que, a diferencia de otros males, en los que el único afectado cuando alguien rechaza un tratamiento es el propio individuo, si uno se niega a vacunarse contra una enfermedad contagiosa pone en peligro a otros.
"La mayor parte de las veces, un brote de polio se disemina entre la población en general", dijo Cochi.
Expertos en cuestiones éticas afirman que las personas que se niegan a vacunarse se aprovechan de las que se vacunaron. Cuando la mayoría de la población se ha vacunado, disminuyen las posibilidades de un brote amplio.
La gente que se niega a vacunarse "puede hacerlo porque está rodeada de personas que cumplieron sus obligaciones hacia la comunidad", dijo Harris.
Terra/AP

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