Psicología: En la mente de un secuestrado
¿Qué pasa con las familias?
Los familiares suelen presentar cuadros de ansiedad y de depresión muy similares a los de la víctima del secuestro, aflorar los sentidos de culpa y las cosas que se dejaron de hacer mientras el ser querido estaba cerca.
Llegan los reproches, la rabia, la desesperanza y la tristeza, es como una muerte sin cuerpo y una esperanza que se debilita con los años pues en Colombia muchos de los secuestrados ya cumplieron 10 años fuera de casa.
Los cuadros clínicos de depresión y ansiedad entre familiares de secuestrados son muy frecuentes.
¿Y... qué piensa el guerrillero?
El victimario presenta cuadros muy similares pero alimentados por diferentes situaciones, asegura el siquiatra Rodrigo Córdoba. La falta de apetito y de sueño pueden aparecer por el hecho de llevar una vida clandestina, en una selva que es igualmente difícil para el guerrillero y con la zozobra de tener que huir todo el tiempo.
El fenómeno de la deserción ha venido cada vez más en crecimiento, los guerrileros se entregan sufriendo de miedos, de depresión con cuadros sicóticos graves, con ataques de pánico y con cargos de culpa.
Muchos de los guerrileros que se han entregado son hombres temerarios, osados y a simple vista asesinos despiadados, pero detrás de muchos de ellos esta la necesidad, el hambre y la guerra, que los obligó a sumarse a las filas de un grupo, denominado terrorista por la justicia, y que en muchos casos los llevó por la fuerza a unirse a sus filas.
La autonomía del guerrillero es igualmente vulnerada, son hombres que no actúan por su libre decisión sino por las órdenes de superiores.
Según afirman los excombatientes de las Farc que se han fugado, El guerrillero es un 'secuestrado de la guerrilla' y esto lo hace pensar en la fuga y en la muerte a diario.
¿Qué se debe hacer?
Siempre es bueno hablar del dolor, buscar ayuda profesional y recibir terapias de familia. Escribir cartas, enviar mensajes por radio, y hacer que el secuestrado se sienta parte de la familia ayudan al uno y al otro.
* * *
“No tengo ganas de nada. Creo que eso es lo único que está bien, no tengo ganas de nada porque aquí en esta selva la única respuesta a todo es ‘no’. Es mejor, entonces, no querer nada para quedar libre al menos de deseos. Hace 3 años estoy pidiendo un diccionario enciclopédico para leer algo, aprender algo, mantener la curiosidad intelectual viva. Sigo esperando que al menos por compasión me faciliten uno, pero es mejor no pensar en eso.”
Ingrid Betancourt, desde el cautiverio a manos de la guerilla colombiana.
Terra USA / Luisa Lozano

(AP)











