Un aparato hace crecer los senos sin implantes ni bisturí
Algunas mujeres estadounidenses se han decidido por una nueva opción que aumenta el tamaño de sus senos sin dolor: es el sistema "Brava", un aparato médico a baterías que extiende el tejido mamario, sin implantes ni bisturí.
A la venta sólo en consultorios médicos en Estados Unidos, "Brava" consiste en una especie de sosten al que se han adherido dos copas de plástico transparentes, unidas por tubos a un succionador de aire, tipo aspiradora, que estimula el tejido mamario.
Sus creadores recalcan que para lograr un crecimiento permanente del busto hasta en una talla, el aparato debe usarse como mínimo unas 10 horas al día durante un período de 10 semanas consecutivas.
La compañía lo vende por 1,250 dólares pero los doctores cobran 2,250 dólares -incluidas las tres o cinco consultas necesarias para evaluar el progreso de la paciente-, un precio inferior a los 5,000 dólares que cuestan como media las cirugías de implante en EEUU.
Los fabricantes aseguran que "Brava" es la solución ideal para exaltar uno de los atributos femeninos sin el dolor ni el riesgo asociado a una cirugía de implante.
Muchas mujeres que han pasado por el bisturí se quejan de senos que parecen y se sienten como "pelotas de béisbol", de pérdida de sensibilidad en los pezones o de cirugías posteriores ante pobres resultados.
"Brava", clínicamente probado y revisado por la Administración de Alimentos y Drogas de EEUU (FDA) antes de salir al mercado en 2001, lo desarrolló durante 10 años "Bio-mecánica", una compañía estadounidense dirigida por Roger Khouri, un reconocido cirujano plástico de origen libanés.
Khouri se familiarizó con el principio médico conocido como "crecimiento del tejido inducido por tensión", utilizado durante décadas en los implantes quirúrgicos para reconstruir tejidos en senos con cáncer.
En una entrevista reciente con la revista "Elle", Khouri señaló que las últimas pruebas clínicas entre 100 pacientes revelaron que cuanto más tiempo utilizaron "Brava", más crecieron sus senos.
La mayoría de las usuarias, explicó Khouri, pueden esperar un aumento de una talla cada 10 semanas adicionales de uso.
Khouri también recordó que cada día perdido, especialmente al principio, puede hacer retroceder el desarrollo del tejido mamario en una semana o más, ya que las células de los senos no crecen si no son estimuladas por el aparato.
Dadas las exigencias del día a día, la mayoría de las pacientes terminan llevando este aparatoso instrumento -imposible de ocultar bajo una camiseta veraniega- hasta más de 12 semanas.
Según Khouri, más allá de una potencial irritación de la piel -una reacción alérgica a los materiales utilizados en la fabricación de las copas-, no hay riesgos de salud asociados al uso de "Brava".
El doctor agregó que "la tensión nunca ha estado implicada en la aparición o desarrollo del cáncer", ya que "las células sanas responden a la tensión creciendo, mientras que las células cancerígenas no responden a ella".
El sistema, que se pondrá a la venta en Europa y Asia hacia finales de año, ha sido prescrito por 500 doctores estadounidense y utilizado por 4,000 mujeres, quienes aseguran que no causa dolor o incomodidad significativa.
"Si quieres esa apariencia falsa tipo Pamela Anderson, éste no es el método más apropiado", dijo a la prensa local Christina Ashe, residente en Florida, aludiendo a la voluptuosa rubia.
Después de 17 semanas usando Brava, Ashe afirma que nunca se operará los senos. "Ya he me han crecido media talla. ¿Cómo puedes estar decepcionada?".




