Todo sobre la carne
24/7/2008 - 12:50(EST) Las carnes magras son aquellas con una proporción de grasas reducida o moderada, dentro del conjunto del animal, o en determinados “cortes”, como las partes magras del cerdo, el conejo o el pollo, que se digieren con mayor facilidad debido a su práctica ausencia de grasas.
- ¿Cuánta carne se puede incluir en la dieta?
Todas las carnes se pueden incluir en el contexto de una alimentación completa y equilibrada, que contenga productos de todas las familias alimenticias y sin que unos predominen excesivamente sobre otros.
Las carnes con más grasas saturadas, como el buey, la ternera o el cordero, deben tomarse más esporádicamente, mientras que de las magras o que contengan grasos insaturados como las de conejo, pollo o cerdo, pueden tomarse 3 ó 4 raciones a la semana. Una ración de carne equivale a unos 100 a 125 gramos de peso neto.
Para que sean sanas, conviene cocinarlas “a la plancha” y sin agregarles más grasas, es decir horneadas o estofadas.
- ¿Se puede vivir sin carne?
Algunos nutricionistas clásicos recomiendan que una tercera parte de las proteínas que se ingieren sean de origen animal, aunque es posible mantener un estado nutricional adecuado sin consumir alimentos proteicos de este tipo, siempre que realicen combinaciones correctas de alimentos bajo control médico.
Si se opta por una alimentación de predominio vegetal, es importante que los alimentos elegidos aporten suficientes vitaminas del grupo B, de mayor presencia en las carnes y pescados, u minerales como el hierro y el zinc, en los cuales suelen ser deficitarias las dietas vegetarianas mal diseñadas.
- ¿Cuando puede ser perjudicial para la salud?
Su ingestión debe limitarse en aquellas personas con dolencias de los riñones, y afectadas por la gota o aumento de ácido úrico en la sangre.
Las carnes rojas son adecuadas para contrarrestar la anemia por falta de hierro, pero aquellas más ricas en grasas saturadas y colesterol no deben consumirse en exceso, porque está científicamente comprobado que contribuyen a aumentar el peso y favorecen las enfermedades cardiovasculares.
Por Daniel Galilea.
EFE / Reportajes

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