¿Hasta cuándo amamantar?
27/8/2008 - 11:09(EST) Es aquí donde entra una figura clave, la matrona, que podrá ayudarte, porque en contra de la creencia habitual, los bebés no nacen sabiendo mamar. Sí cuentan con el reflejo de succión, pero necesitan aprender a prenderse del pezón y tú también tienes mucho que aprender, además de buscar la mejor postura, que puede ir variando según vuestras necesidades.
Por ejemplo, si te duelen los puntos al sentarte, en casa puedes amamantar al bebé recostada de lado en la cama (con la práctica puedes incluso leer o comer algo mientras lo haces).
Si lo que te molesta es la cicatriz de la cesárea, existe una postura en la que tomas al bebé en horizontal bajo tu brazo, apoyado en la cadera, y guías su cabecita hacia tu pecho. Extraño, pero efectivo.
Al contrario que en los países anglosajones, en los de habla hispana no es común la figura de la "consultora de lactancia", pero la matrona, además de aconsejarte, quizá conozca y te informe sobre algún grupo de apoyo en tu zona. Lo ideal es que hables con ella y le pidas consejo antes de marcharte del hospital, porque así llegarás a casa informada.
Para las grietas en los pezones, que pueden llegar a doler terriblemente, lo mejor es prevenir a lo largo de todo el embarazo, hidratándolos con crema de lanolina, que encontrarás en farmacias.
Si ya es demasiado tarde, esta misma crema puede ayudarte y, para lavarlos, sólo una gasa con agua o suero fisiológico, pues el jabón puede resecarlos. Lo mejor para que cicatricen es que les dé el aire, así que descúbrelos siempre que puedas.
- Miedo a que pase hambre
Por supuesto, el mayor terror de una madre es que su bebé pueda estar pasando hambre y que no gane peso. El pediatra controlará este aspecto con eficacia, siempre y cuando tú le proporciones toda la información (cómo son y cuánto duran las tomas, cuán a menudo moja y ensucia los pañales, tiempo que duerme...), y te dará pautas sobre la frecuencia con que debes alimentar al pequeño, aunque probablemente tu hijo ya te las dé con su llanto.
¿Sabías que el cuerpo humano produce leche a demanda? Es decir, a mayor demanda, mayor producción. Si tu bebé mama el tiempo suficiente y con la frecuencia adecuada, no deberías tener problemas de suministro.
En cuanto a la calidad de la leche, habrás oído más de una vez casos de madres que dejaron de amamantar porque ésta era de "mala calidad", estaba "aguada" u otras razones. Una vez descartado que haya un problema médico, es raro que esto ocurra si la madre se cuida y alimenta de forma adecuada.
Sobra decir que una madre que está dando el pecho no debe fumar, beber alcohol ni consumir drogas, así como tampoco fármacos que no le hayan sido recetados por un médico convenientemente informado de que la paciente está amamantando.
Así que recuerda, las palabras clave a la hora de perseverar amamantando a tu bebé son paciencia, apoyo de profesionales y un control pediátrico adecuado. ¡Suerte!
Reportajes EFE

(Jupiter.com)













