Descubren dos nuevos métodos para combatir enfermedad vacas locas
Investigadores de la Universidad de California han descubierto un anticuerpo que parece detener la infección que provoca la enfermedad de las vacas locas y su variante humana, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, en lo que supone un nuevo avance contra esta peligrosa enfermedad.
El hallazgo se suma al reciente anuncio, efectuado por otro equipo de científicos de la misma universidad, de que dos fármacos diseñados para combatir la malaria pueden ser efectivos para tratar en ratones la infección por "priones".
Los "priones" son proteínas inocuas que, por razones desconocidas, pueden cambian la forma de sus pliegues y convertirse en infecciosas, lo que conduce a daños en el cerebro. El cerebro afectado adquiere la apariencia esponjosa que caracteriza a la enfermedad de las vacas locas y a su variante humana.
En una investigación, cuyos resultados se publicarán mañana, jueves, en la revista Nature, investigadores del Instituto Scripps de la Universidad de California (UCFL) han diseñado un anticuerpo, llamado Fab D18, que elimina la infección de priones en cultivos de células.
"El anticuerpo -asegura Dennis Burton, uno de los investigadores- paraliza completamente el proceso".
El hallazgo proporciona un objetivo potencial al que dirigir nuevos medicamentos, que deberían unirse al mismo receptor en el que se fija el anticuerpo Fab D18, para paralizar el avance de la enfermedad.
Más de un centenar de víctimas
La Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB), también conocida como
enfermedad de las vacas locas, es un proceso letal que afecta al
sistema nervioso central de los animales y fue detectado por primera
vez en 1986 en el Reino Unido.
En su variante humana, la dolencia es también mortal y ha producido ya más de un centenar de víctimas, aunque se sospecha que la infección se podría estar incubando en miles de personas, especialmente en Gran Bretaña.
Según las investigaciones realizadas, se cree que la enfermedad pasó a las vacas a través de un agente que podría proceder de ovejas afectadas por "scrapie", una forma infecciosa de priones que se conoce desde casi 200 años en Irlanda y el Reino Unido.
El consumo de piensos animales que contienen restos de otros animales muertos podrían haber sido el vehículo de contagio y transmisión de los priones.
"Los priones -ha señalado Anthony Williamson, otro de los científicos de la UCSF- tienen una doble personalidad, como el doctor Jekill y Mister Hyde".
Existen en su forma no dañina tanto en humanos como en diferentes tipos de animales y solo se torna letal cuando, por razones desconocidas, la proteína se pliega de modo erróneo y comienza a fijase a otros priones.
"Entonces esos priones actuarán como si fueran proteínas normales para producir más y más proteínas mal plegadas que se acumulan y provocan la apariencia espongiforme del cerebro", ha explicado Williamson.
Investigadores buscan un remedio
Carsten Korth y otros investigadores del Instituto de
Enfermedades Neurodegenerativas de la Universidad de California,
buscan un remedio a la variante humana de la enfermedad de las vacas
locas mediante un proceso diferente.
Han descubierto que dos medicamentos ya conocidos provocan una respuesta eficaz contra los priones infecciosos. Al menos en ratones.
Los dos medicamentos, quinacrina y clorpromazina, usadas para combatir la malaria y ciertas enfermedades psicológicas, ya han sido probados en un enfermo de Creutzfeldt-Jakob y a finales de año podrían realizarse más experimentos con pacientes humanos.
Esta enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (CJD) es una variante humana de la Endefalopatía Espongiforme Bovina (EEB), pero también existe en forma esporádica, sin ser adquirida, y, aunque muy raramente, puede aparecer a partir de los 60 años sin que se conozcan sus causas. También en su forma esporádica es mortal y está causada por priones infecciosos.
Tanto en esta forma como en la que se cree proviene de priones animales la supervivencia no es superior a un año. Pérdida de memoria, cambios en el comportamiento y deterioro mental son algunas de las manifestaciones del problema, hasta que ocurre un coma que provoca la muerte.
Ni la EEB de las vacas, ni la CJD de los humanos, en su variante adquirida, se han detectado en EEUU, donde se han impuesto férreos controles para la importación de ganado vacuno del Reino Unido y en general de Europa.
Un grupo de defensa de los consumidores ha reclamado hoy a las autoridades de salud que impidan la importación de "dura mater" una parte del tejido cerebral procedente de cadáveres que se utiliza en trasplantes.
Terra/Efe




