Vasectomía: la esterilización masculina
Pese a la actitud un tanto reacia de muchos varones, esta operación no produce alteraciones en la vida sexual, en el orgasmo o en las eyaculaciones. La única diferencia es que el semen no contiene espermatozoides. Estos desaparecen al cabo de unos días en el lugar donde se realizó la incisión o se reabsorben por el organismo.
La vasectomía masculina es aconsejable cuando la mujer padece alguna dolencia que le impide utilizar métodos anticonceptivos. Tales como casos de problemas cardiovasculares, hipertensión, obesidad o cualquier alteración somática que lo impida.
Es un método seguro y cómodo, aunque todavía subsisten algunos prejuicios sobre la capacidad sexual o la virilidad, que no tienen mucho fundamento.
A veces, el varón puede sufrir una especie de depresión o patología anímica, más por un efecto psicológico que físico.
Tradicionalmente, siempre se ha considerado a la mujer como la única responsable del embarazo y obligada a utilizar anticonceptivos.
Es un prejuicio bastante machista, dado que las relaciones sexuales y el embarazo son cosa de dos, una responsabilidad y decisión comunes de la pareja.
Las estadísticas revelan que dos de cada tres varones, habiendo sido operados de vasectomías, pueden volver a ser fértiles si lo intentan con un tratamiento adecuado.
Las posibilidades de éxito dependen del tipo de vasectomía practicada y el tiempo transcurrido. Por encima de los diez años, comienza ser más difícil, pero antes de esa etapa la intervención puede ser reversible.
Es por tanto un buen método para unas relaciones sexuales seguras, sanas y satisfactorias.
EFE Reportajes

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