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Irak: Ministerio de Salud busca el regreso de médicos refugiados

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6/11/2008 - 21:11(GMT)

Un especialista renal que escapó de los bombazos, secuestros y asesinatos sectarios en Irak hace casi dos años se presentó de nuevo a su trabajo en un hospital de Bagdad. Es uno de aproximadamente 800 médicos que han regresado al país en los últimos meses.

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Los médicos son un pequeño grupo entre los más de 4 millones de refugiados y desplazados iraquíes, pero el ministro de Salud dice que su regreso envía un mensaje a otros emigrados de que la seguridad "ha mejorado mucho".

Aún así, el nefrólogo, que regresó de Gran Bretaña en julio, sigue cauteloso. Él duerme mayormente en su centro de trabajo, el Hospital Quirúrgico de Bagdad, porque teme ser atacado en viaje a su casa, que está en un bastión insurgente al norte de la capital. Por las mismas razones, se negó a dar su nombre.

Por cada médico que regresa, nueve se quedan en el exterior.

Unos 8.000 médicos, la mayoría de ellos especialistas, han abandonado los centros de salud desde la invasión estadounidense del 2003, la mayoría en busca de refugio en el extranjero y unos pocos en la relativa seguridad de la región curda en el norte. Muchos escaparon de una campaña de violencia lanzada por grupos extremistas y pandillas criminales contra la elite del país.

Su salida ha dañado aún más un sistema de salud plagado por corrupción, mala administración y la falta de equipos y medicinas. Solamente uno de cuatro ascensores funciona en el Hospital Quirúrgico, que tiene 17 pisos, y los pacientes esperan un mes por un tratamiento de conducto en una clínica dental en Bagdad porque los cirujanos carecen de electricidad y anestesia.

El ministro de Salud, doctor Salih al-Hasnawi, dice que el regreso de los médicos es clave para mejorar la situación. Al-Hasnawi ha propuesto la idea de volver la Ciudad Médica de Bagdad, un complejo de cinco hospitales cerca del río Tigris, en una zona de seguridad para especialistas emigrados visitantes.

Él incluso creó un nombre atractivo _ la "Zona Blanca" _, similar a la fortificada Zona Verde en la que están embajadas extranjeras y edificios gubernamentales.

"Nuestra propuesta es que las fuerzas armadas provean seguridad para ese complejo, y podamos traer a médicos del exterior a Irak porque es una zona segura", dijo en una entrevista en el Hotel Rashid, en la Zona Verde, donde él y otros ministros iraquíes aún viven por razones de seguridad.

"Ése es un primer paso para traer a los médicos de regreso al país", dijo.

Irak necesita 100.000 médicos y solamente tiene 15.500, dijo Adel Muhsin, un alto funcionario del Ministerio de Salud. Egipto y Jordania, países pobres comparados con Irak, tienen al menos cuatro veces la cantidad de médicos, 24 por cada 10.000 residentes, comparado con seis por cada 10.000 residentes en Irak.

El reumatólogo Muneeb al-Huwaish, que se estableció en Amán, la capital jordana, dice que le gusta la idea de la Zona Blanca, pero que no es suficiente para traerle de regreso.

"Cuando usted sale del hospital y regresa a casa, no sabe lo que le va a pasar", dijo el especialista de 61 años, que escapó de Irak en el 2004 tras un incidente en el que fue secuestrado por varios pistoleros en las afueras de su clínica en Bagdad. Durante el forcejeo, los secuestradores le rompieron el brazo derecho con la culata de un fusil, pero le dejaron en libertad cinco días más tarde tras el pago de un rescate de 40.000 dólares.

La experiencia de Al-Huwaish no es inusual.

En los últimos cinco años, médicos, profesionales y académicos han sido blanco de milicias que tratan de sembrar el caos o pandillas que buscan dinero. Desde el 2003, al menos 620 profesionales médicos, incluyendo 134 doctores, han sido asesinados, y muchos otros amenazados.

"Simplemente, el objetivo es destruir Irak", dijo Muhsin.

A fines de agosto, el anestesiólogo Tariq Qattan fue secuestrado en la ciudad norteña de Mosul. Cuando su familia no pudo pagar el rescate de 15.000 dólares, los secuestradores lo asesinaron y dejaron el cadáver en la calle.

En Basora, en el sur, el doctor Khalid al-Mayahi, un neurocirujano, fue agarrado cuando regresaba a su casa una noche en febrero, y su cadáver fue hallado en una calle a la mañana siguiente con tres disparos en la cabeza. Un colega suyo, el neurofisiólogo Wathib al-Amoud, dijo que recibió más tarde mensajes de texto en su teléfono celular en el que los secuestradores decían que habían matado a al-Mayahi por sus supuestos contactos con tropas estadounidenses y británicas.

Bajo el anterior ministro de Salud, los milicianos incluso se infiltraron en el sistema de salud.

El viceministro en aquel entonces era considerado leal al clérigo extremista chiíta Muqtada al-Sadr, y algunos hospitales fueron transformados en bases para milicianos de la milicia de al-Sadr, el Ejército Mahdi. Pistoleros buscaban allí a heridos suníes o suníes que acudían a reclamar los cuerpos de sus familiares en las morgues.

Durante ese tiempo, se piensa que hasta 1.000 millones de dólares en suministros de salud pública fueron vendidos en el mercado negro, de acuerdo con testimonio congresional ofrecido este año por un organismo de control estadounidense.

El nuevo ministro, que admite que ha habido corrupción en la mayoría de los ministerios iraquíes, dice que piensa que esa cifra es demasiado alta. Afirma que está combatiendo la corrupción, incluyendo una batida contra las medicinas falsificadas, y que los suministros de medicamentos han mejorado en el último año.

Aún así, muchos hospitales carecen de equipos y las farmacias de medicinas _ un estado que los iraquíes encuentran difícil de aceptar, en un momento en el que el gobierno pudiera concluir el año con un superávit de 79.000 millones de dólares.

"El país tiene mucho dinero. ¿Por qué existe una escasez de medicinas?", dijo el doctor Saleh al-Jany, de 35 años, un cirujano oral en un hospital público en Bagdad que carece de sillones de dentistas y máquinas de rayos X.

Como incentivo para el regreso de más médicos, el gobierno ha aumentado grandemente el salario de los doctores. Un especialista puede ganar ahora de 2.000 a 3.000 dólares al mes, mientras que en la etapa de Saddam ganaban alrededor de 30 dólares.

Pero algunos doctores pudieran haberse ido para siempre.

El doctor Zaid al-Sharbaqi, un médico general de 29 años que dejó Bagdad en el 2006, se ha establecido en Estocolmo, donde estudia sueco en espera de sus exámenes médicos locales.

"Yo sueño con regresar a Irak, pero la situación aún es peligrosa para todos los iraquíes", dijo. "Cada día me siento más y más hastiado cuando escucho las noticias".

Bushra Juhi y Sameer N. Yacoub contribuyeron a este reportaje.

Terra/AP

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