¿Es posible morir de amor?
24/11/2008 - 10:45(EST)- Unas de las experiencias más traumáticas de la vida
Pero...lo que se dice morir de amor es difícil. Cuando se produce una ruptura sentimental inesperada o no deseada, una serie de sentimientos surgen de forma abrupta e irrefrenable. Primero es la cólera la que se apodera de las emociones, es como si de repente un gran abismo se abriera ante los pies y una sensación de vértigo nos hace temer precipitarnos hacia él. La valoración de nosotros mismos desciende hasta los niveles más bajos, entonces comienza la despreocupación por todo lo cotidiano que puede llegar a incluir el aseo o la alimentación. Esta dejadez y falta de voluntad consiguen que el estado general decaiga más y se entra en un círculo vicioso de desánimo y pesadumbre.
Las noches se pasan en vela y los despertares son una brusca bofetada de realidad, momentos en los que todo parece una mala pesadilla. Ciertamente, cuando la ruptura es tan dramática la muerte parece rondarnos y pensar en ella parece aliviarnos en nuestro descenso a los infiernos. Estamos generando un estado de estrés que puede deprimir el sistema inmune y degenerar en enfermedades.
La pérdida del ser amado es una de las experiencias más traumáticas de la vida y de las que causan mayor crisis emocional, pero los síntomas, además de emocionales, pueden ser físicos. Entre ellos está la falta de apetito y de sueño, trastornos intestinales y falta de vitalidad. En casos extremos se pueden producir ataques de ansiedad, fatiga crónica o depresión con inclinaciones suicidas.
Es necesario que los que se encuentran más cerca aconsejen a la persona que está sufriendo ese trance que mantenga una dieta sana y equilibrada.
- La importancia de la actitud de los amigos
“¡Venga muchacho/a!. Tienes que salir y olvidarte de él/ella. Unas copitas con los amigos te sentarán muy bien. Lo verás.” Esta es una de las frases que se suelen utilizar para animar a esa persona. Pero esto que se dice cuando acaba de suceder la pérdida termina por no decirse porque al desesperado de desamor le cuesta mantener una conversación y menos escuchar durante mucho tiempo a nadie.
Su único deseo es hablar una y otra vez de su estado de ánimo y de lo que ha pasado, que no lo entiende, que no sabe cómo llegó a suceder ni por qué...Al final, hasta los amigos terminan por cansarse y llega un momento en que su lenguaje cambia de sentido y se usan frases como: Pero, déjalo estar ya”. “Siempre estás dándole vueltas a lo mismo”. “Lo que pasó, pasó y punto”, estas frases aluden a un cambio de actitud que implica cansancio y que, de persistir en la misma actitud, dejarán de llamarle ni siquiera para tomar una copita.
En su lugar, los amigos que realmente se consideren como tal deben escuchar y dejar expresar sus sentimientos con total libertad, esa es la gran ayuda que pueden ofrecer al amigo que está sufriendo la pérdida. En el caso de las mujeres, éstas suelen necesitar hablar y ser abrazadas, los hombres pueden aminorar el estrés con actividades físicas.
Hay una serie de recomendaciones que habría de tener presente la persona que se encuentra en ese amargo estado: En primer lugar se ha de conceder todo el tiempo necesario para olvidar. No sirven las comparaciones con otras personas que hayan podido pasar por el mismo trance porque cada uno requiere su propio tiempo, que depende del tipo de relación que se tenía con la otra persona y las circunstancias en las que se produjo el fallecimiento o separación.
Mantener un plan de actividades diario y hacerlo obligatorio de realizar como son el aseo, el cuidado en la alimentación, procurar dormir bien y hacer ejercicio, pues nos ayudará a coger el sueño. Procurar expresar el dolor y no reprimir nuestros sentimientos a la hora de hablar sobre ellos, con ello nos deshacemos de lastre.
Por último, se debe estar alerta a los síntomas, pues si estos persisten o se transforman en algún malestar físico se habrá de consultar con el médico.
Y la vida continúa aún a nuestra costa y los días se siguen sucediendo uno tras otro. Aunque nos parezca mentira, poco a poco sentimos que cierta ligereza comienza a nacer en nuestra mente y nuestro corazón, y se empieza a retomar el interés por aquellas cosas que abandonamos. Es el momento adecuado de salir y conocer a gente, hablar de otras cosas comienza a ser necesario y el interés que se deposite en cada cosa o cada persona se transformará en una pequeña ventana que, poco a poco, hará que se aleje para siempre la idea de morir de amor .
Reportaje EFE











