¡Eleva tus defensas en 2009!
¿Quieres que los próximos 365 días estén repletos de salud y bienestar? Ayuda a tu organismo a defenderse mejor de los gérmenes e infecciones y a mantener a raya las enfermedades. ¿Cómo? Sencillo: sigue unos hábitos de vida y alimentación saludables.
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¡Año Nuevo, vida nueva…! ¡Y por qué no sumarle a esta clásica expresión navideña de buenos deseos, la frase “salud nueva”? Además de brindar porque las cosas vayan mejor, puedes reforzar tu organismo para que afronte en las mejores condiciones los tiempos venideros y puedas alcanzar el éxito en tus aspiraciones.
Para ello debes centrarte en el verdadero “eje de la salud”: las denominadas “defensas orgánicas”. ¿Qué son? Se trata de un mundo muy complejo que funciona en todos los rincones del cuerpo humano y que lo mantiene a salvo de virus, bacterias nocivas, gérmenes, hongos o cualquier otro elemento que lo pueda enfermar.
En el sistema inmunológico o inmune participan desde órganos y tejidos, como la piel, el bazo, el timo, la médula ósea o los ganglios linfáticos, hasta todo un ejército de elementos celulares, como los leucocitos o glóbulos blancos, los linfocitos B, los macrófagos y neutrófilos, entre otros.
Cuando está en buena forma, este sistema mantiene al organismo saludable y ayuda a protegerlo de las amenazas, tanto internas como externas, pero cuando se encuentra debilitado hay una serie de síntomas que avisan que las defensas están bajas.
Padecer un resfriado después de otro, tener una cicatrización deficiente de las heridas, sufrir gastroenteritis de manera frecuente o tener problemas en las vías respiratorias a menudo, son algunos indicios de que el “escudo y las espadas” inmunológicos se están debilitando y no ejercen bien su función.
- PARA UNAS DEFENSAS EN BUENA FORMA
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Por otra parte, el ejercicio moderado, favorece el “rejuvenecimiento” tanto de las vías respiratorias, como de las defensas orgánicas, por lo que ayuda a evitar la recurrencia de los resfriados y procesos catarrales. Además, previene el aumento de peso, otro “enemigo” de la salud.
- • Evita las pérdidas nutritivas
Aprovecha el caldo de la cocción, que contiene los nutrientes que se desprenden de los alimentos al cocerse, y tapa las ollas para recuperar el vapor condensado, rico en elementos nutritivos.
De todos modos, es preferible cocinar al vapor que hervir los alimentos, porque así se pierden pocos minerales, oligoelementos y vitaminas. Los vegetales deben cocerse el tiempo suficiente para que queden tiernos y no deben recalentarse una vez cocidos.
Reportajes EFE

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