Antes de comer, piensa si tienes hambre...
El grado de inhibición de una persona a la hora de comer refrigerios y otros alimentos está vinculado a su probabilidad de sobrepeso, según investigadores de la Universidad de Tufts, en Boston, Massachusetts.
La buena noticia es que algún grado de restricción como, por ejemplo, elegir alimentos hipocalóricos, puede ayudar a las personas que, al parecer, no logran resistir la tentación de comer, según la investigadora principal Susan B. Roberts.
Las razones por las que algunas personas permanecen delgadas, mientras que otras ganan peso siguen sin aclararse, escribieron Roberts y sus colegas en la edición corriente del American Journal of Clinical Nutrition.
Para investigar el papel de la conducta relacionada con la alimentación en el aumento de peso, los investigadores evaluaron tres factores alimentarios: la restricción, la desinhibición y la sensación de hambre, así como el peso y la estatura de 638 mujeres sanas y no fumadoras de 55 a 65 años.
¿En qué consiste la desinhibición?
La restricción es la capacidad de disminuir conscientemente el consumo de alimentos para mantener el peso o adelgazar. La desinhibición es la inclinación a comer en exceso cuando hay alimentos al alcance, o comer en demasía en presencia de situaciones que relajan las inhibiciones, como la angustia, independientemente de si una persona está o no hambrienta.
No te desinhibas
El hambre es la sensibilidad a las sensaciones que indican que se necesitan alimentos.
Los investigadores hallaron que cuanto más elevado es el grado de desinhibición de una persona, mayor es su peso.
"El hallazgo principal del estudio es que comer de una conducta desinhibida muy estrictamente asociada con la obesidad", dijo Roberts en una entrevista con Reuters Health.
"La desinhibición también predice que el adulto engordará 30 libras más a partir de los 25 años hasta aproximadamente los 60 años", añadió la investigadora.
Aprende moderación
Sin embargo, "ser moderado ayuda a compensar el efecto de la desinhibición", añadió Roberts. "Las personas que comen con moderación son las que cuentan las calorías y tienden a comprar alimentos bajos en grasas. Por lo tanto, estas conductas parecen ayudar a algunas personas, pero no tanto como no sobrepasarse cuando no hay necesidad", dijo la científica.
Roberts recomienda que las personas que están preocupadas con su peso luchen contra el impulso de engullir toda la comida que les ofrecen. En vez de esto, Roberts recomienda que piensen si están o no verdaderamente hambrientas, y que no asuman que si comen en exceso en un horario de comida luego van a comer menos en el siguiente.
"Si realmente desea (comer), pero no tiene hambre, tome una porción muy pequeña (...) y no acabe con las porciones grandes simplemente porque están ahí", aconsejó la investigadora. "Guárdelas para otro día".
Terra/Reuters




