Me quiero, no me quiero, me quiero
• Regálate un tiempo de tranquilidad. Todos necesitamos un tiempo de paz y descanso para encontrarnos con nosotros mismos. Respira profundamente, medita o realiza alguna otra actividad de introspección, cada día. Estamos siempre tan ocupados que muchas veces olvidamos lo que significa simplemente “ser”. Si no lo hacemos, nos olvidaremos de nosotros mismos, no sabremos cuáles son nuestras necesidades y terminaremos resentidos, utilizando la comida para aplacar esos sentimientos de enojo.
• Pasa un tiempo al aire libre. Todos somos parte del mundo que nos rodea. Relájate en algún lugar rodeado de naturaleza, siente el sol y la lluvia, el frío y el calor. Observa las estrellas y respira profundamente.
• Cultiva tu espíritu. Sé creativo, ríe, juega, abraza a alguien. Deja de tomarte la vida tan seriamente. Todavía somos niños, pero en cuerpos más grandes. Aseméjate a un niño. Consigue algunos materiales artísticos, un poco de arcilla o simplemente camina descalzo por el pasto…
• Apréciate. Éste es tu propio trabajo. Los demás están demasiado ocupados para preocuparse por hacerte feliz a ti. Si esperas que los demás descubran tus necesidades, te decepcionarás mucho más que si no lo hicieras.
• Recuerda que no hay equivocaciones, sólo lecciones. Y cualquier cosa que hagas, nunca en ninguna circunstancia te castigues. Esto sólo hará que las cosas empeoren. Si te enojas contigo mismo, te sentirás mal y el azúcar y los carbohidratos simplemente distraerán tu atención por un rato.
MiDieta.com

(Jupiter)












