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Aceites aromáticos 

¿Estresada o deprimida?

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Acabamos de hablar sobre los beneficios de la aromaterapia. Ahora veremos los tipos de aceite que hay que usar. Aunque muchas esencias se producen de forma sintética en laboratorios, son preferibles las de origen natural, un poco más caras, pero con propiedades terapéuticas superiores.

También conviene buscar la calidad: para evitar adquirir productos que contengan colorantes, aditivos o diluyentes, o hayan sido rebajados con otras sustancias químicas, hay que compra los aceites en lugares especializados, que ofrezcan más garantías. Si su precio es muy bajo, su calidad también.
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Los aceites biológicos, extraídos de plantas cultivadas sin productos químicos, garantizan que la esencia no contenga sustancias tóxicas o contaminantes perjudiciales para la salud, como los nitratos (la composición bioquímica de los aceites varía según el ambiente en que crece y se cultiva la planta).

Remedios, por todos los medios
Los aceites se aplican por distintas vías, para que el cuerpo los asimile y reaccione de un modo adecuado al órgano que se trata.

Pueden aplicarse por inhalación. Para aspirar los aceites, puede aplicarse sobre la nariz un pañuelo o algodón embebidos con unas gotas de extracto, respirar los vahos que libera el agua hervida con unas gotas de esencia, cubriendo la cabeza con una toalla, o aromatizar el ambiente con un dispositivo difusor de aceites esenciales. Son las formas de aromaterapia más rápidas, ya que la aspiración introduce enseguida los aceites en el torrente sanguíneo, e indicadas para las afecciones respiratorias.

Otro método es la vaporización
Mediante hervidores o quemadores de esencias, que evaporan los aceites disueltos en agua al exponerlos a una fuente de calor, se esparce el aroma en el aire permitiendo una aspiración más suave pero continua. Esta técnica, que da buenos resultados en dolencias respiratorias, como el catarro o la sinusitis, se indica también para corregir problemas nerviosos, como depresión, ansiedad o fatiga.

Las esencias también se pueden aplicar en forma de baños
Las inmersiones aromáticas en aguas tibias o calientes, en las que están disueltas esencias de efecto relajante, sedante o bien tonificante, actúan de dos formas: brindan un agradable olor actuando de modo similar a la inhalación, y al sumergirnos permiten que la piel absorba el aceite esencial de forma más acelerada, debido a que los poros están dilatados por el calor.

Otras forma de aplicación son los masajes
A través de la fricción terapéutica, la aromaterapia trata dolencias relacionadas con ciertas partes del cuerpo y órganos, como el asma, la bronquitis y los dolores musculares y articulares. Así, suma a los beneficios propios del masaje como son el aumento del riego sanguíneo y la reactivación nerviosa, el provecho de los aceites esenciales, que pasan directo a través de la piel, hacia la zona con problemas.

Las compresas, frías o calientes, son el mejor método cuando la zona afectada no puede tratarse con masajes ni baños. Se preparan humedeciendo un paño de lino, un algodón o una toalla, en agua con esencias, se aplican sobre la zona dolorida o inflamada sin masajear, y se indican en afecciones como el lumbago, los dolores menstruales, el dolor de oídos o la inflamación articular.

No todos son iguales
En aromaterapia se emplean distintos tipos de aceites, como los esenciales, los cuales son alrededor de cuarenta extractos olorosos, volátiles y menos densos que el agua, que se obtienen por destilación, de distintas partes de las plantas aromáticas y que se emplean diluidos, solos o combinados, con fines terapéuticos.

También se emplean aceites "absolutos". Son los extractos esenciales más densos, caros y concentrados, que tienen un perfume más fuerte y se emplean en proporciones muy bajas, como los de rosa, jazmín, nardo o clavel.

Debido a que son demasiado fuertes para ser aplicados sobre la piel, los aceites esenciales que se usan en masajes, se diluyen previamente en una serie de aceites vegetales o base, de tipo graso, como los de aguacate, almendra, coco, sésamo o soja.

Los problemas y las soluciones
Los aceites esenciales se aplican de distintos modo y en diversas formulaciones, para tratar una variada gama de trastornos: desde problemas de la piel, músculos, circulación, articulaciones, y de los sistemas respiratorio, reproductivo o inmunitario, hasta desórdenes de memoria, intuición, emociones y mente.

Para tratar el acné se emplean extractos de alcanfor, bergamota, cedro, enebro, espliego, manzanilla, lavanda, limón, rosa, sándalo y cayeputi, mientras que para aliviar la ansiedad se recurre a los aceites de manzanilla, alcanfor, ciprés, geranio, jazmín, espliego, mejorana, melisa, azahar, pachuli, tomillo y rosa.

La celulitis se trata con aceites de ciprés, hinojo, geranio, pomelo, enebro, espliego, lavanda, limón, pachulí y romero, la debilidad física se soluciona con salvia, ciprés, incienso, limón y romero, y la depresión se combate mediante óleos de albahaca, alcanfor, azahar, bergamota, espliego, ilang-ilang, geranio, pomelo, jazmín, naranja, lavanda, sándalo.

Para el dolor de cabeza se recurre a las esencias de albahaca, cayeputi, cardamomo, espliego, eucalipto, lavanda, limón, mejorana, menta, rosa y romero, y contra el estreñimiento se emplean alcanfor, mejorana, pimienta negra, hinojo, rosa.

Uno de los grandes males de nuestro tiempo, el estrés, se trata mediante bergamota, albahaca, incienso e ilang-ilang.

Ricardo Goncebat

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Terra - Obsesión por el cuerpo
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