El "mito" de la obesidad afecta negativamente a hispanos en EEUU
La obesidad en Estados Unidos es un mito, fomentado más por intereses comerciales que médicos, y que tiene consecuencias perniciosas especialmente para las jovencitas latinas, según un profesor hispano de la Universidad de Boulder.
"Los estadounidenses deberían dejar de prestar atención a la masa corporal como indicador de salud y comenzar a prestar atención a las cosas que realmente afectan a la salud" como la vida sedentaria, dijo el doctor Paul Campos, profesor de la Universidad de Colorado en Boulder, y autor de "El mito de la obesidad".
Aunque el libro se encuentra a la venta desde la semana pasada, Campos realizará su presentación oficial esta tarde en Boulder.
El autor comenzó a estudiar el tema cuando, por su formación en leyes, decidió seguir de cerca el caso de Monica Lewinsky y el ex presidente Bill Clinton. Campos notó que en los medios aparecían constantes referencias al peso o a la silueta de Lewinsky.
Posteriores análisis lo llevaron a concluir que "Estados Unidos está obsesionado con la imagen corporal y el peso".
Latinas inconformes con su cuerpo.
Debido a esa "obsesión", el 70 por ciento de las adolescentes latinas no está conforme con su propio cuerpo frente a 80 por ciento de las adolescentes anglosajonas que sí está conforme.
Esto, según Campos, se debe a que se utiliza el índice de masa corporal (conocido en inglés como BMI) de los anglosajones para medir el peso de los hispanos y de otras minorías, sin tener en cuenta las diferencias corporales.
El Índice de Masa Corporal es engañoso
Durante más de dos años Campos entrevistó a médicos, científicos, especialistas en nutrición y psiquiatras. La conclusión, expresada y detallada en el libro que hoy presenta, es que el BMI que usa el Departamento de Salud de Estados Unidos es "engañoso y un pobre indicador de salud".
Por ejemplo, una persona de buen porte y peso pero moderadamente activa es más saludable que otra personas más delgada pero sedentaria.
En base al sistema BMI, el actor Sylvester Stallone y el Gobernador de California Arnold Schwarzenegger deberían calificarse como obesos (BMI de más de 30). Otros "obesos" serían Brad Pitt, Michael Jordan y Mel Gibson. Entre aquellos con "sobrepeso" (BMI entre 25 y 29) estarían Russell Crowe, George Clooney y Sammy Sosa.
El sobrepeso en cifras.
La Asociación de Obesidad de Estados Unidos (AOA, en inglés) sostiene que el 64,5 por ciento de los habitantes del país sufren de sobrepeso, y que 73 por ciento de los latinos de Estados Unidos tienen sobrepeso.
Pero, para Campos, ese "peso ideal" (determinado por la fórmula BMI) es "arbitrario".
Las comidas rápidas.
Otro problema, según Campos, es la creencia que la obesidad surge por comer comidas rápidas.
"La idea de que la gente en Estados Unidos está engordando porque come en McDonald's es esencialmente falsa", indicó el autor.
Juego mercadológico?
Campos está de acuerdo en que la obesidad es un problema, y que tiene consecuencias perjudiciales para la salud, como lo indican todos los estudios de los Centros del Control y Prevención de Enfermedades (CDC).
Pero rechaza lo que él califica como "histeria cultural" provocada por la industria de la pérdida de peso que, al fomentar esa histeria, genera un mercado de 50.000 millones de dólares al año en Estados Unidos.
Para Campos, esa histeria cultural, y no la comida chatarra, es el verdadero peligro para la salud de los estadounidenses.
"Contrariamente a lo que la industria de la pérdida de peso nos quiere hacer creer, la ciencia médica aún no ha encontrado una manera de hacer que la gente adelgace", indica Campos en su libro.
Aún más, la ansiedad sobre el peso y la imagen corporal es "algo que el gobierno ha aceptado y ayudado a promover".
Terra / EFE

(Foto: Terra)



