¿Loco por el dulce o fanático de la sal?
Tentarse sin pasarseUna de las claves para no atiborrarse de alimentos de modo que ello repercuta en la balanza, consiste en caer en la tentación pero sin pasarse, ya se trate de comidas o bebidas dulces o saladas.
Para García, “la clave de todo programa para adelgazar consiste en restringir el consumo de las familias de comidas que más aportan calorías vacías, es decir las que no nutren pero aportan una gran cantidad de energía, que se acumula en forma de grasa en ciertas zonas de nuestra anatomía”.
La eficacia de un régimen depende de incentivar la quema de las reservas de grasa, a las cuales recurre el organismo cuando para funcionar ya no le resulta suficiente la energía que recibe por medio de la comida: ello se consigue combinando una dieta baja en calorías, con un ejercicio físico adecuado y regular.
Las calorías vacías
Las tres familias "de las calorías vacías", que aportan calorías pero no nutrientes, en las que se incluyen tanto alimentos dulces como salados, son las harinas, en las que se incluyen los bollos, las galletas, el pan blanco y las pastas, los dulces, a la cual pertenecen el chocolate, las golosinas, los postres y helados, así como el alcohol: entendido como cervezas, vino y licores.
Según la nutricionista, además de las costumbres alimentarias “hay ocasiones en las que el cuerpo pide más dulce, por ejemplo después de hacer ejercicio o de tomar un postre tras la comida, o cuando se atraviesan estados de ansiedad o se está en época de exámenes. Además, la mujer suele tener más ansia de dulces durante la regla o en la menopausia”.
Terra/EfeReportajes




