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La lucha por terminar con la adicción a los videojuegos

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Hay quienes opinan que las personas cuyas vidas están dominadas por los juegos de computadora son adictos; otros no creen lo mismo. Pero más allá de si se considera o no adictos a esos jugadores, existen grupos de apoyo para ellos y sus familiares.

Con las fiestas navideñas a la vuelta de la esquina, muchas personas ya se están regodeando de solo pensar en que podrán quedarse tranquilas en su casa, masticando todo tipo de comidas ricas en calorías y azúcares, y dedicándoles todo el tiempo del mundo a los juegos de computadora.
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En lugar de disfrutar tomando chocolate caliente con sus seres queridos, los jugadores se encerrarán en cuartos oscuros con sus energías puestas al servicio de asesinar monstruos, conquistar nuevos mundos o alguna otra forma de halagar su heroico alter ego.

Esa conducta constituye una preocupación para muchos: no es para nada gracioso verse abandonado por un juego de computadora, en especial en un momento como las fiestas navideñas, que en teoría están dedicadas al amor, la armonía y todos esos sentimientos tiernos.

Y mientras los jugadores empedernidos insisten en que su actividad favorita es un pasatiempo que no le hace mal a nadie, sus seres queridos a veces tienen la sospecha de que jugar se ha convertido en algo un poco más compulsivo, lo cual hace surgir la pregunta...

¿Existe una cosa tal como la adicción a los juegos o la idea misma no es más que un disparate total?

La respuesta depende de a quién se le pregunte.

En un extremo, se ubican los jugadores que amenazan con enfurecerse si alguien osa sugerir que se alejen de sus computadoras para darle un descanso al trasero.

En el otro extremo, están los cónyuges olvidados, los ex jugadores y una bandada de terapeutas dedicados a tratar a los adictos a los juegos.

Algunos juegos son más vilipendiados que otros por los seres amados de los jugadores.

El EverQuest --o EverCrack como le dicen algunos-- encabeza la lista. Yahoo tiene dos clubes destinados a los familiares de quienes dedican sus días a ese juego de caballeros y hechicería en el que los jugadores se meten en el cuerpo de bárbaros y eruditos para perseguirse en el mundo ficcional de Norrath: Spouses Against EverQuest (Cónyuges contra el EverQuest) y EverQuest Widows (Viudos y viudas del EverQuest).

El último, que cuenta con más de 1,000 miembros, tiene todas las características de un Alcohólicos Anónimos virtual.

"Hola, tengo 19 años y hace un año que soy una viuda del EQ. Mi novio juega al menos 5 horas por día...", dice la presentación típica de un nuevo miembro.

Las "viudas del EQ" muestran su solidaridad ante los diferentes relatos de penas sufridas --un marido insistió en jugar al EQ en la sala de partos, mientras su esposa daba a luz-- y se ofrecen aliento y compañía mutuos.

"Es simplemente un foro en el que la gente se desahoga", dijo el moderador del grupo, Tony, que no quiso revelar su apellido. "Muchos de los miembros han llegado al punto de lograr prescindir de sus parejas: ya no se quedan sentados en casa, mirándoles la espalda".

Los integrantes del grupo también comparten trucos para sabotear el EverQuest eliminando personajes o bloqueando el acceso a los servidoes. Como resultado, el foro suele sufrir el ataque de jugadores iracundos que advierten a sus viudas: "no jodas con el EQ".

Y además, también está la cuestión de los casamientos del EQ. Encima de verse abandonados por un mísero software, muchos temen verse abandonados por un amante virtual. Los personajes del EverQuest muchas veces contraen matrimonio en la ficción, y a veces el romance se extiende a la vida real.

"En verdad ha destruído muchos matrimonios", señaló Tony, cuya esposa tuvo un romance con su marido ficcional. Le permitió volver a casa por el bien de los tres hijos que tiene la pareja. "Le dije que si volvía a suceder, no la iba a recibir otra vez".

Algunos ex jugadores han decidido adoptar la modalidad online para hacer su prédica contra los males de los juegos de computación.

Jeffrey Stark, un estudiante de la escuela secundaria de Ontario, Canadá, escribió un apasionado ensayo en un foro de autoayuda en el cual aseguró que el EverQuest había arruinado su vida.

Cuando sus padres --no muy conocedores en cuestiones técnicas-- lo amenazaron con desenchufarle la máquina, les dijo que si lo hacían, la PC se destruiría (le creyeron). Era capaz de pasarse semanas sin bañarse o comer una comida decente. Terminó abandonando la escuela durante un semestre porque no podía despegarse de la máquina.

"Dejé la escuela y me sentía realmente deprimido", recordó. "Mis padres me decían que si seguía dedicando mi vida a los juegos iba a terminar trabajando de recolector de residuos. Era ofensivo."

Stark llegó a los niveles más altos del EQ y vendió tres personajes en eBay por 4.500 dólares. Ahora, exhorta a los padres a que controlen la actividad de juego de sus hijos en todo momento.

Reuben Logsdon, un programador de Washington, jugó al Civilización durante siete años sin parar después de que un compañero de habitación en la universidad le diera los discos de instalación. En aquel momento, la posibilidad de crear un mundo alternativo constituía un descanso de la rutina de su vida como estudiante.

"Durante la primera semana, no dormí", dijo Logsdon, quien también publicó el relato de su experiencia online. "Era peor que una droga. Cada vez que miraba por la ventana y veía que había llegado el amanecer, me deprimía. Me enojaba conmigo mismo por ser un perdedor cuya vida estaba bajo el control de un juego".

Logsdon por último decidió hacer pedazos los discos del juego, pero le resulta difícil resistir la tentación ahora que puede bajar el juego de sitios para intercambio de archivos como Gnutella.

Los dos jugadores muestran los signos clásicos de los adictos a los juegos, según el criterio de Maressa Hecht Orzack, directora del Computer Addiction Studies Center (Centro de Estudios sobre la Adicción a la Computación).

Los síntomas de la adicción

Según la especialista, los síntomas de la adicción a los juegos son el mal desempeño en los estudios y el trabajo, y el abandono de cualquier otra actividad por el juego. El juego compulsivo tiende a ocultar los problemas subyacentes como depresión, ira y escasa autoestima, señaló Orzack, quien comentó que en una época se había hecho adicta al solitario.

"Mucha gente empieza a jugar porque está aburrida", dijo. "El entusiasmo y la diversión son estimulantes. Obtienen placer de la experiencia y quieren repetirlo. Así es como se construye la adicción".

Su programa terapéutico se basa en terapia conductual, antidepresivos y Zyban, un medicamento expendido bajo receta que utilizan los fumadores que quieren dejar el hábito del tabaco.

Pero pese a lo que opinen los detractores de los juegos, también están los que consideran que los juegos producen efectos positivos.

Basta con preguntarle a Camilla Bennet, la administradora de Quake3World.com y una jugadora ávida de Nueva Zelanda. Esta vendedora de computadoras crea "pieles" --personajes personalizados para los juegos de computación-- en su tiempo libre y espera poder convertir su pasión en dinero.

"Quiero dedicarme al desarrollo de juegos", dijo. "Ya entregué mi primera piel, y por ese camino podría armarme una carrera profesional".

El proyecto Games-To-Teach (De los juegos a la enseñanza) del MIT analiza la forma de incorporar la tecnología de los juegos a la educación.

El director de investigación del proyecto, Kurt Squire, descubrió que algunos juegos aguzan el pensamiento crítico, mejoran las habilidades sociales y aumentan la capacidad empática de los jugadores (a través de la elección del sexo opuesto como género del personaje).

"La idea de que los juegos tienen el poder de arruinar la vida de una persona es simplemente absurda", dijo Squire. "La preocupación de la gente es que la tecnología tiene más poder que ella y que los deja indefensos.

Lo mismo ha sucedido con cada nuevo medio que se desarrolló...hasta los libros alguna vez fueron mirados con sospecha".

En última instancia, casi cualquier cosa puede considerarse una adicción si interfiere con el desarrollo normal de las actividades básicas de la vida como el estudio, el trabajo y las relaciones interpersonales, señaló Squire. Lo importante es lograr un equilibrio. De modo que apunten sus chakras y recuerden, sólo se trata de un juego.

Terra/Wired News

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