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La depresión por edad y sexo

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La depresión en la vejez
Es erróneo creer que es normal que los ancianos se depriman. Por el contrario, la mayoría de las personas de edad se sienten satisfechas con sus vidas.

Historia continua abajo

Cuando un anciano se deprime, a veces su depresión se considera erróneamente un aspecto normal de la vejez.

La depresión en los ancianos, si no se diagnostica ni se trata, causa un sufrimiento innecesario para el anciano y para su familia. Con un tratamiento adecuado, el anciano tendría una vida placentera.

Cuando la persona de edad va al médico, puede solo describir síntomas físicos. Esto pasa por que el anciano puede ser reacio a hablar de su desesperanza y tristeza.

La persona mayor puede no querer hablar de su falta de interés en las actividades normalmente placenteras, o de su pena después de la muerte de un ser querido, incluso cuando el duelo se prolonga por mucho tiempo.

Las depresiones subyacentes en los ancianos son cada vez más identificadas y tratadas por los profesionales de salud mental.

Los profesionales van reconociendo que los síntomas depresivos en los ancianos se pueden pasar por alto fácilmente.

También los profesionales detectan mejor los síntomas depresivos que se deben a efectos secundarios de medicamentos que el anciano está tomando, o debidos a una enfermedad física concomitante.

Si se hace el diagnóstico de depresión, el tratamiento con medicamentos o psicoterapia ayuda a que la persona deprimida recupere su capacidad para tener una vida feliz y satisfactoria.

La investigación científica reciente indica que la psicoterapia breve (terapia a través de pláticas que ayudan a la persona en sus relaciones cotidianas, y ayudan a aprender a combatir los pensamientos distorsionados negativamente que generalmente acompañan a la depresión), es efectiva para reducir a corto plazo los síntomas de la depresión en personas mayores.

La psicoterapia también es útil cuando los pacientes ancianos no pueden o no quieren tomar medicamentos. Estudios de la eficacia de la psicoterapia demuestran que la depresión en la vejez puede tratarse eficazmente con psicoterapia

El mejor reconocimiento y tratamiento de la depresión en la vejez hará que este periodo de la vida sea más placentero para el anciano deprimido, para su familia y para quienes le cuidan.

La depresión en la niñez
La depresión en la niñez se empezó a reconocer solo hace dos décadas.

El niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusar a ir a la escuela, no querer separase de los padres o tener miedo a que uno de los padres se muera.

El niño más grande puede ponerse de mal humor, meterse en problemas en el colegio, comportarse como un niño travieso o indisciplinado, estar malhumorado o sentirse incomprendido.

Dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a la otra, es a veces difícil establecer si un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo o si está verdaderamente padeciendo de depresión.

A veces el niño tiene un cambio de comportamiento marcado que preocupa a los padres, o el maestro menciona que el "niño no parece ser él mismo".

En tal caso, después de descartar problemas físicos, el pediatra puede sugerir que el niño sea evaluado, preferiblemente por un psiquiatra especializado en niños.

De ser necesario un tratamiento, el médico puede sugerir psicoterapia, generalmente hecha por otro profesional, como un trabajador social o un psicólogo, mientras él receta medicamentos si son necesarios.

Los padres no deben tener miedo de hacer preguntas: ¿Está capacitado el profesional que va a llevar a cabo la psicoterapia? ¿Qué tipo de psicoterapia recibirá el niño? ¿La familia deberá participar en la terapia? ¿Será el niño tratado con antidepresivos? De ser así, ¿cuáles podrían ser los efectos secundarios?

El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) ha identificado el uso de medicamentos para la depresión en niños como un área importante de investigación. Las Unidades de Investigación en Psicofarmacología Pediátrica (Research Units on Pediatric Psychopharmacology, RUPP), respaldadas y financiadas por el NIMH, conforman una red de siete centros de investigación donde se llevan a cabo estudios clínicos.

Estos investigan la eficacia de medicamentos usados para tratar varios trastornos mentales en niños y adolescentes.

Entre los medicamentos en estudio, se cuentan algunos antidepresivos que han demostrado ser efectivos en el tratamiento de niños con depresión, cuando el médico los receta y supervisa correctamente.

Fuente: Institutos Nacionales de Salud

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INFORMACIÓN IMPORTANTE SOBRE LA SEGURIDAD: la depresión es un trastorno grave que puede ocasionar pensamientos y comportamientos suicidas.En estudios a corto plazo de 9 fármacos antidepresivos realizados en niños y adolescentes con trastornos depresivos graves (MDD, por su sigla en inglés) y otros trastornos psiquiátricos, los antidepresivos aumentaron el riesgo de pensamientos y comportamientos suicidas (del 2% al 4%). Los pacientes en tratamiento deben ser sometidos a una rigurosa observación para evitar empeoramientos clínicos, tendencias suicidas o cambios atípicos de comportamiento, especialmente al comenzar la terapia o al cambiar la dosis. El riesgo puede persistir hasta que se produzca una remisión significativa. Se debe informar a las familias y las personas a cargo del cuidado de estos pacientes de la necesidad de una rigurosa observación y la comunicación con el profesional que receta el medicamento. Lexapro no está aprobado para su uso en pacientes pediátricos.

Lexapro está contraindicado en pacientes que toman inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO), pimozida (vea INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS, Pimozida y Celexa) o en pacientes con hipersensibilidad al oxalato de escitalopram. Al igual que con otros inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, se recomienda precaución al administrar antidepresivos tricíclicos (ATC) junto con Lexapro. Al igual que con otros medicamentos psicotrópicos que interfieren en la recaptación de serotonina, debe informarse a los pacientes acerca del elevado riesgo de sangrado asociado al uso concomitante de Lexapro con los AINE, la aspirina u otros medicamentos que afectan la coagulación. Los eventos adversos más frecuentes con Lexapro versus placebo (aproximadamente un 5% o mayor y aproximadamente 2 veces el placebo) fueron náuseas, trastornos en la eyaculación, somnolencia, aumento de la sudoración, disminución de la libido y anorgasmia.