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La depresión por edad y sexo

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Hombres y mujeres viven la depresión de diferente manera, al igual que los niños y los ancianos.

La depresión en la mujer
La depresión se da en la mujer con una frecuencia casi el doble de la del hombre.1 Factores hormonales podrían contribuir a la tasa más alta de depresión en la mujer. En particular, los cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el periodo de posparto, la premenopausia y la menopausia. Muchas mujeres tienen más estrés por las responsabilidades del cuidado de niños, el mantenimiento del hogar y un empleo. Algunas mujeres tienen una mayor carga de responsabilidad por ser madres solteras o por asumir el cuidado de padres ancianos.

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Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH por su sigla en inglés) demostró que las mujeres predispuestas a padecer del síndrome premenstrual (SPM) severo se alivian de sus síntomas físicos y anímicos (por ejemplo depresión) cuando se les suprimen sus hormonas sexuales con una medicación. Si se deja de dar dicha medicación, las hormonas se reactivan y al poco tiempo los síntomas vuelven.

Por otro lado, a las mujeres sin SPM, la supresión temporal de las hormonas no les produce ningún efecto.6,7 Muchas mujeres tienen un riesgo alto de deprimirse después del nacimiento de un bebé. En algunas mujeres los cambios hormonales y físicos, así como la responsabilidad de una nueva vida, pueden llevar a una depresión de posparto.

Aunque las madres nuevas comúnmente tienen periodos pasajeros de tristeza, un episodio depresivo severo no es normal y requiere tratamiento.

El tratamiento devuelve la capacidad para cuidar y disfrutar el niño.

Depresión en el hombre
Aunque el hombre tiene menos probabilidad de sufrir depresiones que la mujer, de tres a cuatro millones de hombres en los Estados Unidos son afectados.

El hombre tiende as ser más reacio para admitir que tienen depresión. Por lo tanto, el diagnóstico de depresión puede ser más difícil de hacer. El hombre es diagnosticado menos que la mujer.

La tasa de suicidio en el hombre es cuatro veces más alta que en la mujer. Sin embargo, los intentos de suicidio son más comunes en la mujer que en el hombre. A partir de los 70 años de edad, la tasa de suicidio en el hombre aumenta, alcanzando el nivel máximo después de los 85 años.

La depresión también puede afectar la salud física del hombre, aunque en una forma diferente a la de la mujer.

Un estudio reciente indicó que la depresión se asocia con un riesgo elevado de enfermedad coronaria (infartos de corazón) en ambos sexos. Sin embargo, sólo el hombre tiene una tasa alta de muerte debida a una enfermedad coronaria que se da junto con un trastorno depresivo.

El alcohol y las drogas enmascaran la depresión en el hombre más comúnmente que en la mujer. Igualmente, el hábito socialmente aceptable de trabajar en exceso, puede enmascarar una depresión. En el hombre, no es raro que la depresión se manifieste con irritabilidad, ira y desaliento, en lugar de sentimientos de desesperanza o desamparo.

Por lo tanto, puede ser difícil de reconocer. Incluso cuando el hombre se da cuenta de que está deprimido, comparado con la mujer, tiende menos a buscar ayuda. El apoyo familiar generalmente es una ayuda importante.

Algunas compañías ofrecen programas de salud mental para sus empleados. Estos pueden ser de gran ayuda para el hombre. Es importante que el hombre deprimido entienda y acepte la idea que la depresión es una enfermedad real que requiere tratamiento.

Fuente: Institutos Nacionales de Salud

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INFORMACIÓN IMPORTANTE SOBRE LA SEGURIDAD: la depresión es un trastorno grave que puede ocasionar pensamientos y comportamientos suicidas.En estudios a corto plazo de 9 fármacos antidepresivos realizados en niños y adolescentes con trastornos depresivos graves (MDD, por su sigla en inglés) y otros trastornos psiquiátricos, los antidepresivos aumentaron el riesgo de pensamientos y comportamientos suicidas (del 2% al 4%). Los pacientes en tratamiento deben ser sometidos a una rigurosa observación para evitar empeoramientos clínicos, tendencias suicidas o cambios atípicos de comportamiento, especialmente al comenzar la terapia o al cambiar la dosis. El riesgo puede persistir hasta que se produzca una remisión significativa. Se debe informar a las familias y las personas a cargo del cuidado de estos pacientes de la necesidad de una rigurosa observación y la comunicación con el profesional que receta el medicamento. Lexapro no está aprobado para su uso en pacientes pediátricos.

Lexapro está contraindicado en pacientes que toman inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO), pimozida (vea INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS, Pimozida y Celexa) o en pacientes con hipersensibilidad al oxalato de escitalopram. Al igual que con otros inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, se recomienda precaución al administrar antidepresivos tricíclicos (ATC) junto con Lexapro. Al igual que con otros medicamentos psicotrópicos que interfieren en la recaptación de serotonina, debe informarse a los pacientes acerca del elevado riesgo de sangrado asociado al uso concomitante de Lexapro con los AINE, la aspirina u otros medicamentos que afectan la coagulación. Los eventos adversos más frecuentes con Lexapro versus placebo (aproximadamente un 5% o mayor y aproximadamente 2 veces el placebo) fueron náuseas, trastornos en la eyaculación, somnolencia, aumento de la sudoración, disminución de la libido y anorgasmia.