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Cuello de botella: Un dedo con esta forma, como si lo hubieran apretado en la parte central, revela que la energía se estanca temporalmente y, como en un embotellamiento de tráfico, no hay posibilidad de aumentar su velocidad de salida.
Dedos anchos y grandes: pertenecen siempre a personas muy dotadas para la argumentación dialéctica, que hablan largo y tendido.
Dedo torcido: un dedo así indica un cambio del rumbo general. Pertenecerá a una persona con un principio muy distinto a su final. En un dedo torcido (en la raíz) representa una determinada reacción que luego cambia e impide que el mundo exterior reconozca la anterior energía, es decir, se niega la energía original y se presenta como procedente de otras fuentes.
Dedo ladeado: En este caso se trata de que su dueño o dueña demuestra cosas distintas a las que realmente piensa o siente. Esta configuración no permite que la energía se mantenga en su dirección original.
Dedos doblados: Los dedos que se doblan ajustándose a la línea del pulgar y el meñique indica cierta capacidad para la manipulación.
Dedo en tensión: Cuando se produce tensión en un dedo cualquiera estamos ante un cambio en marcha. Con frecuencia, presenta un color distinto a los demás producido por el aumento de energía y actividad.
Dedo con la punta cuadrada: Indica una forma intransigente de expresar la energía. Se trata de una persona que no está sobrada de tacto y que sabe defenderse cuando la atacan. Así soy yo, y no quiero cambiar.
Reportaje EFE
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