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Los Niños y el Asma

Salud Infantil

Los Niños y el Asma

Uno de cada 10 niños en Estados Unidos tiene asma. Esta enfermedad es una de las razones principales por las que los chicos faltan al colegio y muchas veces terminan hospitalizados.

¿El asma no se cura?

Hoy por hoy, no hay cura para el asma. Lo que sí es posible es controlar el asma en forma permanente, de manera de reducir sus efectos lo más posible. El asma es una enfermedad crónica y un niño con asma, si es tratado como corresponde, puede tener una función pulmonar casi igual a la de los niños sin asma.

Los niños requieren un tratamiento diferenciado

No es lo mismo el asma infantil que el asma en adultos. El asma, la enfermedad crónica grave más común de la infancia, requiere un tratamiento y una atención diferentes en los niños y en especial la atención de los padres, que serán los testigos ante los médicos de los síntomas de sus hijos.

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Los padres deben saber en primer lugar que los niños pueden tener asma aún cuando no presentan una respiración jadeante.

Para detectar el problema a tiempo se requiere de una visita médica para un diagnóstico seguro, pero los padres son quienes transmitirán al médico los síntomas de sus hijos y por ello deben estar atentos a cada detalle.

Las preguntas básicas para detectar el asma son:

¿El niño tose, tiene la respiración sibilante, tiene el pecho apretado o le falta el aliento?

¿Los catarros le afectan el pecho y le duran mucho más que a sus hermanos?

¿El niño tose o tiene la respiración sibilante cuando hace ejercicios, juega y se ríe, o cuando tiene rabietas?

¿Hay antecedentes familiares de asma o alergias?

¿Qué desencadena los síntomas en el niño: catarros, alérgenos (como la mascota de la familia), o el ejercicio?

¿Con qué frecuencia se presentan los síntomas y con qué gravedad?

¿El niño está faltando a la escuela?

¿La tos o la respiración sibilante no dejan al niño ni a ustedes dormir por la noche?

La información está en los pulmones.

Cuando el niño alcanza los 5 años está en condiciones de hacerse una Prueba de Función Pulmonar. Este proceso le permite al médico ver en profundidad cómo están los pulmones del paciente y en base a ello hacer el diagnóstico y dictar el tratamiento.

Fuente: Academia Americana de Asma, Alergia e Inmunología