La jornada más negra para el boxeo cubano -nunca había sufrido
cuatro eliminaciones consecutivas- la vivió ayer, miércoles, cuando
a ritmo de conga se fueron Alexis Rubalcaba (+91 Kilos), Manuel
Mantilla Rodríguez (51 kilos), Yosvany Aguilera Zamora (57 kilos) y
Juan Hernández Sierra (71 kilos).
Estados Unidos, que al igual que rusos y cubanos comenzó el
torneo con representantes en las 12 categorías de la competición, se
quedó con cuatro boxeadores en las semifinales, lo mismo que
Kazajistán, que se convirtió en el verdugo de los boxeadores de la
isla caribeña, y Ucrania.
Los 48 boxeadores que han llegado a las semifinales representan a
23 países, incluida España y México, que tienen asegurada la medalla
de plata en las categorías del peso minimosca (48 kilos) y ligero
(60 kilos) con Rafael Lozano Muñoz y Cristian Bejarano Benítez,
respectivamente.
El boxeo latinoamericano, que comenzó el torneo Olímpico de
Sydney con 34 peleadores, sin incluir a los 12 cubanos, sólo tendrá
la medalla del honor que consiga Bejarano.
Europa, a pesar que Alemania ha bajado en el potencial de su
boxeo aficionado, confirmó una vez más en Sydney que es la gran
potencia del boxeo mundial aficionado, junto con Cuba y Estados
Unidos, que mantienen un programa constante de trabajo con los
deportistas.
Africa, que tenía puestas sus esperanzas en los boxeadores
nigerianos, al final tendrá como únicos representantes al argelino
Mohamed Allalou, en los 63,5 kilos, y el marroquí Tahar Tamsamani,
en los 57 kilos, verdugo del argentino Israel Héctor Pérez, la
última esperanza del boxeo latinoamericano de conseguir medalla.
Asia tendrá tres representantes con los tailandeses Wijan Ponlid,
que en los pesos moscas (51 kilos) dio la gran sorpresa del torneo
al derrotar por puntos 19-8 al doble campeón del mundo, el cubano
Manuel Mantilla Rodríguez.
Mientras que su compatriota Pornchai Thongburan peleará por la
medalla de plata en la división de los 71 kilos contra el rumano
Marin Simion, que sale como gran favorito.
Las semifinales también van a deparar importantes duelos entre
los boxeadores cubanos, rusos y estadounidenses, que serán el gran
atracción del torneo que se disputa en el Centro de Convenciones de
Sydney.
El primero será entre el cubano Guillermo Rigondeaux, de 19 años,
la nueva joya del boxeo de la isla caribeña, que se enfrentará en la
categoría del peso gallo (54 kilos) al estadounidense Clarence
Vinson, un peleador que siempre va hacia adelante con gran valentía.
Pero Rigondeaux ha sido la sensación en Sydney por la gran
velocidad que tiene en sus piernas, es incansable, termina la pelea
igual que la comenzó, su técnica muy depurada y su potente pegada.
El boxeador cubano protagonizó el primer K.O. Olímpico cuando en
la primera ronda en sólo 23 segundos tiró a la lona al tunecino Moez
Zemzemi.
Junto al legendario Félix Savón (91 kilos), Rigondeaux se ha
convertido en una de las máximas esperanzas cubanas a conseguir
medalla de oro en Sydney.
"Confiamos ciegamente en la gran calidad que tiene nuestro
boxeador y su capacidad de lucha", declaró Pedro Luis Díaz,
entrenador del equipo cubano. "Es un atleta excepcional con unas
cualidades físicas fuera de lo normal".
Nada más terminar el duelo cubano-norteamericano, se dará el
cubano-ruso con el campeón del mundo Mario Kindelán y Alexandr
Maletin, en el peso ligero (60 kilos) y el boxeador antillano sale
como favorito al triunfo.
El segundo duelo cubano-norteamericano tendrá como protagonistas
a Diógenes Luna Martínez y Ricardo Williams, en la categoría del
peso superligero (63,5 kilos).
La fuerte pegada del boxeador cubano puede ser la que decida una
pelea, que se presenta muy igualada porque Williams es un excelente
boxeador, con buena técnica, se cubre muy bien y sabe como meter los
golpes para puntuar.
Pero el duelo que los aficionados esperan es el que van a
protagonizar el campeón del mundo, el estadounidense de origen
mexicano, Ricardo Juárez, y el ruso Kamil Dzamalutdinov, en la
división del peso pluma (57 kilos).
Juárez, de 20 años, incrementó sus posibilidades de conseguir la
medalla de oro al derrotar por superioridad manifiesta en los
cuartos al tailandés Somluck Kamsing, campeón Olímpico en los Juegos
de Atlanta'96.
"Gane una batalla pero todavía me quedan dos para conseguir la
medalla de oro y ahora más que nunca es cuando no me debo fiar de
ningún rival sino de luchar al máximo sobre el cuadrilátero",
declaró Juárez, natural de Houston (Texas).