El triunfo de Jones en los 200 metros, revestido de tanta
sencillez como el que obtuvo el pasado día 23 en el hectómetro,
proyecta a la atleta angelina de 23 años hacia un estrato por el
momento inaccesible al resto de las velocistas.
El grito ritual de su marido, el suspendido lanzador de peso C.J.
Hunter, volvió a resonar en el estadio instantes antes de la salida.
Marion Jones redujo a cero la emoción desde el primer metro. Su
triunfo tuvo ribetes de trámite oficinesco que cumplió en 21.84
segundos, la mejor marca mundial del año.
La bahamesa Pauline Davis (22.27) y la ceilandesa Susanthika
Jayasinghe (22.28) alcanzaron el alto honor de acompañar a Marion
Jones en su segunda ascensión al podio, mientras la australiana
Cathy Freeman, ídolo de multitudes en Australia y campeona olímpica
de 400, llegó a la meta en un modesto séptimo lugar.
En la Final Masculina
EL griego Konstantinos Kenteris batió el
récord nacional con 20.09 para derrotar a siete velocistas de raza
negra. Hacía 20 años que un atleta blanco no ganaba el título
olímpico de 200. El último que lo consiguió fue el italiano Pietro
Mennea, ex plusmarquista mundial, en los Juegos de Moscú'80.
Las ausencia de Michael Johnson, plusmarquista mundial y campeón
olímpico, y de Maurice Greene, que sólo compite aquí en 100 metros,
allanaron para Kenteris el camino hacia una victoria que parecía
imposible para el único blanco en la final.
Cuba ganadora en Longitud
Iván Pedroso, habanero de 27 años, heredó la corona de Carl Lewis
como campeón olímpico de longitud con una angustiosa victoria,
fraguada en el último salto, sobre el australiano Jai Taurima.
Pedroso hubo de poner sobre el pasillo toda la fuerza y todos sus
recursos técnicos concentrados en el último salto para volar hasta
los 8,55 metros y derrotar, en el último suspiro, a un sorprendente
Taurima, que con el registro de 8,49 de su quinto intento había
puesto en grave riesgo la victoria del antillano.
Por primera desde 1988 el título de campeón olímpico de longitud
no ha sido para Carl Lewis. Pedroso participaba hoy por tercera vez
en unos Juegos, pero las dos ocasiones anteriores no le reportaron
medallas. En Barcelona'92, con 19 años, se quedó a las puertas del
podio (cuarto), y en 1996 una lesión le impidió llegar en forma a la
cita olímpica de Atlanta. Acabó duodécimo en la final.
Cuatro títulos mundiales en pista cubierta y tres al aire libre
proclamaban la superioridad absoluta de Pedroso en longitud desde
que se fue Carl Lewis. Pero sólo hoy, en presencia del plusmarquista
mundial, Mike Powell, el antillano se ha coronado de laureles.
La china Liping Wang obtuvo el primer título olímpico femenino de
20 kilómetros marcha con un tiempo de 1h29:05 al cabo de una rueda
de expulsiones que dejó fuera a dos líderes y fulminó a la
australiana Jane Saville en las mismas puertas del estadio.
Saville abordaba el túnel que desemboca en el estadio cuando
recibió la descalificación. Wang fue la principal beneficiaria, pero
también lo fueron la noruega Kjersti Plaetzer (plata) y María Vasco,
que con su bronce logró la mejor clasificación de una española en la
historia del atletismo olímpico.
Los jueces convirtieron los últimos kilómetros de la prueba en
una rueda de la muerte. En el 14 fue expulsada la mexicana Gabriela
Mendoza; después la campeona mundial de Sevilla'99, la china Hongyu
Liu; a continuación la italiana Elisabetta Perrone, subcampeona
olímpica, y, por último, Jane Saville cuando iba líder.