Savón, de 33 años, confirmó una vez más que la demoledora pegada
que tenía con su derecha, forma parte de la historia y ahora le toca
trabajar con su directo de izquierda para conseguir los triunfos que
lo acerquen a la marca histórica.
El seis veces campeón del mundo, pleno de forma física, salió de
nuevo al cuadrilátero del Centro de Convenciones de Sydney con la
intención de meter su mano derecha para acabar la pelea, pero el
alemán Kober se movió muy bien y se lo puso difícil al ser quien le
colocase dos derechas claras y ponerse por delante en la puntuación.
Savón, de 33 años, quería pero no podía conectar su derecha, que
se perdía una y otra vez en la esquiva de cintura y de cabeza de
Kober.
Pero desde la esquina del boxeador cubano se escuchó a Alcides
Sagarra, que con claridad le dijo que se olvidase del golpe y
comenzase a trabajar.
Savón lo hizo y de inmediato su directo de izquierda entraba a la
cara de Kober para ganar puntos y los seis que logró antes que
finalizase el segundo asalto iban a establecer la diferencia.
"Félix está trabajando muy bien, se siente muy seguro y sabe que
pude conseguir la medalla de oro, sin correr ningún riesgo", declaró
Pedro Luis Díaz, entrenador del equipo cubano. "Su clase y
calidad es excepcional".
Savón no realizó su mejor pelea, pero si estuvo siempre en el
control del centro del cuadrilátero, persiguió al alemán, intentó su
mejor golpe y aunque no lo consiguió se llevó un triunfo justo y
merecido que lo dejó a sólo uno más del histórico.
"No siento ninguna presión por ganar la medalla, lo único que
quiero es hacer mi mejor boxeo y demostrar que me merezco el oro
Olímpico", comentó Savón.
El campeón Olímpico cubano tendrá en la final al ruso Sultanahmed
Ibzagimov, que venció por puntos 19-4 a Vladimir Tchantouria, de
Georgia.
El triunfo de Savón fue el cuarto de la primera jornada de
semifinales para el boxeo cubano, que tuvo sólo la derrota del peso
minimosca (48 kilos), Maikro Romero, ante el francés Brahim Asloum.