La alemana Heike Drechsler, de 35 años, alargó su carrera
deportiva lo suficiente para conseguir en Sydney su segundo título
olímpico en longitud -el primero data de Barcelona'92-, derrotando
con un salto de 6,99 a la italiana Fiona May (6,92) y a Marion Jones
(6,92), que perdió así la ocasión de obtener el tercer oro de los
cinco que perseguía en Sydney.
El sábado, en la penúltima jornada de los Juegos, Marion Jones,
campeona olímpica ya en 100 y 200 metros, puede conseguir otras dos
medallas de oro, en los relevos 4x100 y 4x400, pero ya no podrá
alcanzar las cinco que la habrían inscrito en la leyenda.
El Guerruj, que buscaba en Sydney su primer oro olímpico, se
encontró con su primera derrota en 1.500 desde la final de Atlanta.
Ngeny, keniano de 21 años, preparó a conciencia la final en las
montañas de Eldoret, a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar,
escarmentado por sus tres derrotas frente a El Guerruj en 1999.
En el historial del marroquí, ferviente musulmán, empieza a
dibujarse la sombra de la maldición olímpica. En Atlanta tropezó con
el argelino Nurredin Morceli -a la postre campeón- cuando se
disponía a entrar en la brega por las medallas y terminó duodécimo.
Cuatro años después ha sido derrotado por el keniano Noah Ngeny.
La ayuda de su compatriota Yusef Baba, que tiró cuanto pudo en
los primeros 800 metros, no fue esta vez suficiente para El Guerruj.
El "moro" diseñó una carrera con "liebre" pero las piernas de Ngeny
no recibieron esta vez suficiente castigo, como el año pasado en los
Mundiales de Sevilla gracias al trabajo de Adil Kauch.
Los espectadores protestaron con silbidos el anunciado sacrificio
de Baba y aplaudieron la victoria de Ngeny (3:32.07) que pone de
manifiesto las debilidades de un atleta que parecía imbatible, y
sobre todo su deficiente "sprint".
El danés de origen keniano Robert Kibet Andersen fue el último
que venció a El Guerruj, aunque en la prueba de la milla (1.609
metros), con ocasión de la final del Grand Prix de 1997.
Reuben Kosgei y Wilson Boit Kipketer revalidaron el doblete
olímpico en 3.000 metros obstáculos en la final más lenta (8:21.43)
desde que su compatriota Kip Keino venció en Múnich'72 con 8:23.64.
Kenia ha ganado todos los títulos olímpicos de 3.000 m.
obstáculos desde México'68 menos en los Juegos de Montreal'76 y
Moscú'80, boicoteados por los países del Africa oriental. Hoy se le
escapó el bronce, que fue a parar al marroquí Ali Ezzin, tercero
también el año pasado en los Mundiales de Sevilla.
El polaco Robert Korzeniowski, campeón mundial, olímpico y
europeo, se coronó emperador de la marcha al revalidar el título en
la prueba de 50 kilómetros, algo que nadie había logrado antes, sólo
seis días después de ganar la medalla de oro en los 20 kilómetros.
Korzeniowski, de 32 años, participó en todas las maniobras de
castigo y, con la ayuda esporádica del finlandés Valentin Kononen,
fue dejando atrás a sus rivales hasta llegar solo a la meta en
3h42.22. Joel Sánchez fue un adversario irreductible durante tres
horas. A partir de ahí tampoco pudo con el invencible polaco. Por
detrás, el letón Aigars Fadejevs vino para arrebatarle la plata.
Estados Unidos logró el doblete en pértiga con Nick Hysong y
Lawrence Johnson, que compartieron marca de 5,90 con el ruso Maksim
Tarasov y el alemán Michael Stolle pero hicieron mejor concurso que
ellos. Faltaron a la final el plusmarquista mundial, Sergey Bubka, y
el campeón olímpico de Atlanta, Jean Galfione, que no lograron
clasificarse.
Polonia redondeó una jornada de oro con la victoria de Kamila
Skolimowska en lanzamiento de martillo. Su tiro de 71,16 metros edn
su tercer intento dejó muy atrás a la rusa Olga Kuzenkova (69,77) y
a la alemana Kirsten Muenchow (69,28).