Australia quiso hacer su propia fiesta desde el principio y sin
nada que perder se lanzó al ataque desde la primera acción para
crear momentos de agobio en la puerta de Mariela Antoniska, que
enseguida se encontró con el primer penalti-córner. Starre lanzó
pero Nikki Hudson la mandó fuera.
El empeño de las australianas, llevadas en volandas por su
público, se transformó en el primer gol del partido a los diez
minutos con el lanzamiento a puerta de Alyson Annan dentro del área,
a pase de Lisa Carruthers.
Argentina, que siempre se ha visto superada por Australia en sus
últimos enfrentamientos, quiso dar una respuesta, pero el
lanzamiento de Paz Ferrari desde la banda derecha se perdió por el
lateral de la portería, igual que la bola larga de Cecilia Rognoni,
en el saque de una falta a los catorce minutos.
La guardameta Mariela Antoniska tuvo ocasión de lucirse al
detener una bola envenenada de Katrina Powell, antes de que su
equipo dispusiera de dos penaltis-córner en esta primera mitad que
no pudo culminar, al contrario que Australia. Julliet Haslam marcó
el segundo gol en la circular de un nuevo penalti-córner.
Aymar y Powell pusieron el punto y seguido, con sendos intentos,
hasta la reanudación, en la que las australianas quisieron seguir su
fiesta. Argentina no encontraba su sitio en el campo, ni la forma de
enhebrar una jugada que le permitiera llegar a puerta.
La presión de Australia, que fue bronce en Atlanta, provocó un
nuevo penalti-córner en el que Morris, con un lanzamiento de
izquierdas, respondió a la bola sacada por Towers, que anotó el 3-0,
cuatro minutos después de la reanudación.
La defensa argentina logró atajar el siguiente penalti-córner de
las campeonas del mundo, que se vieron sorprendidas con una rápida
internada de la capitana de Argentina, Karina Masota, que se plantó
en el área, vio bien colocada a Vanina Oneto y la sirvió una bola de
gol que puso el 3-1 en el marcador.
El gol dio confianza a Argentina, que no se asustó en su primera
final olímpica, y que se acercó con peligro al área rival, donde
dispuso de otros cuatro penaltis-córner que no prosperaron y donde
se atascó Agustina García en una clara ocasión, cortada por la
defensa rival.
La velocidad de las australianas en el contraataque; los aciertos
de Mariela Antoniska en los penaltis-córner en contra -Australia
dispuso de trece en todo el partido y Argentina de seis- y las
imprecisiones con el stick de Argentina, sobre todo por
precipitación, fueron las notas finales de un partido histórico para
ambas selecciones.
La medalla de plata lograda por las chicas de Sergio Vigil es la
recompensa para un equipo que hasta hoy no pasó del séptimo puesto
en unos Juegos y que encantó con su juego en Sydeny, donde se plantó
sin miedo en la final ante el único equipo de hockey femenino que
repite el oro en unos Juegos Olímpicos.