El campeón cubano tuvo siempre el control de la pelea, a pesar de
que a partir del tercer asalto sufrió un corte en la parte baja del
pómulo derecho, que se fue agrandando y cuando quedaban 13 segundos
para que finalizase, el árbitro australiano John Wayne Rose silenció
a los 2.000 espectadores que llenaban el Centro de Convencciones de
Sydney cuando paró la pelea para observar al cubano.
Wayne Rose limpió la sangre de la herida y después ordenó que
siguiese la pelea para que Savón lograse su gran sueño y el de todo
el equipo cubano, que había tenido una jornada triunfal al ganar las
cuatro medallas de oro de las finales que disputaron y empatar la
marca de Atlanta'96, pero lejos de las siete de Barcelona'92.
Cuba también consiguió otras dos medallas de bronce que le
permiten ocupar provisionalmente el primer lugar del medallero,
seguida por Rusia, que consiguió hoy una de oro con tres de plata y
dos de bronce después de perder los tres duelos que mantuvo con los
púgiles de la isla caribeña.
"Me siento muy feliz por haber podido conseguir este tercer
título olímpico y poder estar al lado de nuestro héroe Teófilo
Stevenson, que fue el primero que lo logró", declaró Savón.
"Nunca tuve dudas de que podía ganar la tercera medalla de oro, pero
sólo ahora estoy convencido de que está en mi poder".
Savón dijo que se la dedicaba a todo el pueblo de Cuba por el
apoyo que le había dado y la gran confianza que habían puesto en él.
"Nunca tuve problemas con la pelea, sólo cuando el tercer asalto
se me abrió la herida con una derecha de mi rival, pero pude
controlar la situación", declaró Savón.
Savón, de 33 años, también había ganado la medalla de oro en los
Juegos de Barcelona'92 y Atlanta'96 y seis campeonatos mundiales
para dejar su marca en 582 triunfos y sólo 17 derrotas en los 14
años que lleva dentro del deporte del boxeo aficionado.
El triunfo permite a Savón empatar la mejor marca en la historia
del boxeo olímpico que habían establecido antes su compatriota
Stevenson (Munich'72, Montreal'76 y Moscú'80) dentro de los pesos
pesados (91 kilos) y el húngaro Laszlo Papp (Londres'48, Helsinki'52
y Melbourne'56) en la categoría del peso superwelter (71 kilos).
La victoria de Savón fue el cierra el boxeo cubano, que en la
primera jornada de finales del torneo de Sydney fue el gran
triunfador después de las exhibiciones y las victorias que lograron
Guillermo Rigondeaux (54 kilos), Mario Kindelán (60) y Jorge
Gutiérrez (75 kilos).
Rigondeaux, que cumplía hoy 20 años, demostró en la categoría del
peso gallo que fue de lejos el boxeador revelación del torneo, al
exhibir una técnica, movilidad y pegada excepcional, imposible de
superar por su rival el ruso Raimkul Malajbekov, que sólo aguanto el
ritmo del boxeador cubano los dos primeros asaltos.
Luego llegó la exhibición de Rigondeaux, el campeón mundial
junior, que comenzó a sacar su directo de izquierda para apoyarlo
con la derecha cruzada y la guardia del boxeador ruso se vino abajo.
Rigondeaux, ante el delirio de los espectadores australianos,
después de ponerse con un parcial de 11-9 al finalizar el tercero,
el cuarto asalto lo dedicó para la galería y finalizar con una
puntuación clara de 18-12.
"Es algo muy especial saber que voy a celebrar mi cumpleaños con
una medalla de oro olímpica", declaró Rigondeaux. "La pelea no
fue fácil, porque el ruso estuvo muy fuerte en los dos primeros
asaltos, pero luego creo que hice mejor las cosas y merecí la
victoria".
La misma que iba a conseguir su compatriota Kindelán en la
división del peso ligero frente al ucraniano Andriy Kotelnyk, que
siempre estuvo por debajo en la puntuación de los jueces, aunque
logró terminar el primero con sólo uno de desventaja.
Pero en el segundo, Kindelán, de 29 años, reivindicó su condición
de campeón mundial de la categoría, título que logró el año pasado
en Houston después de haber ganado los Juegos Panamericanos de
Winnipeg, y comenzó a darle una lección de cómo se debe hacer un
boxeo completo.
Kindelán, con la izquierda por delante, circulando y una derecha
perfecta en combinaciones de uno y dos, terminó el tercero con la
ventaja de 9-3 en la puntuación de los jueces, que esta vez no
tuvieron dudas ante la superioridad del boxeador cubano.
"Llegué con la ilusión de conseguir la medalla de oro, que era lo
que me faltaba, y ahora me siento muy feliz porque el sueño se hizo
realidad", declaró a EFE Kindelán. "Después del gran triunfo que
había logrado Guillermo me sentía motivado a imitarlo".
Más obligado y motivado tuvo que salir al cuadrilátero Jorge
Gutiérrez, el tercer púgil cubano que peleaba por la medalla de oro
ante otro ruso, Gaidarbek Gaidarbekov, que quería salvar el honor de
su país.
Ambos púgiles hicieron una gran pelea con intercambios constantes
de golpes, Gutiérrez con su izquierda demoledora, que le entró dos
veces plenas a la cara de Gaidarbekov en el segundo asalto y el
árbitro tuvo que contarle, pero el ruso respondió con su derecha
para empatar a 8-8 el asalto.
La igualdad se mantuvo en todos los aspectos y los jueces lo
reflejaron a la perfección cuando con sólo 40 segundos para que
finalizase la pelea el resultado era de 15-15, hasta que surgió de
nuevo la izquierda de Gutiérrez, su mano buena, para lograr dos
golpes que le valieron el oro.
"Lo más importante es que le di otra medalla para Cuba, para mi
país y el triunfo se lo dedico a mi familia", declaró Gutiérrez. "Mi
rival fue muy difícil todo el tiempo, pero creo que gané bien".
La jornada también dejó como campeones olímpicos al ruso Oleg
Saitov, en la categoría del peso welter (67 kilos),y al francés
Brahim Asloum, en la de los minimoscas (48 kilos).
Saitov, que revalidó el título conseguido en Atlanta'96, venció
por puntos 24-16 al ucraniano Sergeyi Dotsenko, y Asloum por 23-10
al español Rafael Lozano.