Las cubanas estuvieron dos sets abajo, pero respondieron ganando los tres siguientes y se alzaron la victoria con parciales 25-27, 32-34, 25-19, 25-18, 15-7.
Cuba se ha impuesto en cada torneo grande que ha disputado desde los juegos de Barcelona en 1992. La foja combinada de las cubanas desde ese año, tanto en mundiales como en juegos olímpicos, es un impresionante 35-3.
La final fue un duelo de ida y vuelta entre dos equipos parejos en todo sentido.
Las cubanas dejaron escapar el primer set cuando lo ganaban 24-21.
En el segundo, Cuba nuevamente lo olfateó como suyo, con un 24-23, pero fallaron a la hora de sentenciar la victoria.
Ese set fue el más disputado del partido y se extendió a un desempate, que terminó con 34-32 favorable a las rusas tras un remate de Elena Godina.
Regla Torres, la mejor cubana en la cancha, cargó con el equipo con su juego agresivo en la malla.
Torres, que tenía 17 años cuando ganó el oro en 1992, atacó en forma incesante por el medio y anuló las intervenciones de las gigantes Godina y Liobov Chachkova.
Cuba se despegó con una ventaja 20-9 en el cuarto y se las arregló para contener una tardía arremetida rusa en la recta final.
Con los ánimos de las rusas por el piso, las cubanas se fueron adelante 8-4 en el set decisivo. Precisamente fue Torres la que dio el golpe de gracia con un potente remate desde el lateral derecho.