Jones, primera mujer que consigue cinco metales en una sola
edición de los Juegos, es la primera también que gana tres oros
desde que lo hizo su compatriota Florence Griffith en Seúl'88.
La estadounidense afirmó que se va muy satisfecha de Sydney:
"nunca olvidaré a estos fans, pienso volver aquí el año próximo para
los Juegos de la Amistad. Voy a recordar a toda esta gente que ha
seguido la competición de manera tan entusiasta y ha animado a todos
los atletas, fueran de donde fueran. No es fácil ver eso en muchos
países. Son maravillosos".
Jones reconoció que se sintió "un poco nerviosa" antes de correr
el relevo 4x400 metros. "Estaba nerviosa y no es normal en mí, que
suelo estar tranquila y concentrada. Me vi sentada en la cámara de
llamadas junto a experimentadas corredoras de 400 y me preguntaba
cómo iba a resultar la experiencia, pero en cuanto tomé la salida vi
que todo iba bien", explicó.
"Era consciente de que en la última recta me iba a quedar sin
piernas y eso era lo que me preocupaba. Miré un par de veces a las
pantallas de vídeo para comprobar cómo iban mis rivales y cuando
llegué a la última curva me acordé de que mi entrenador me dijo que
corriera ese último 100 como si fuera un 200, y aunque sentía una
extraña sensación de lentitud, llegué muy bien", recordó.
Jones precisó que no tiene "ningún deseo" de seguir corriendo 400
metros en el futuro. "No me gusta cómo se siente uno al terminar.
Soy el tipo de atleta al que le gusta tener el control de su cuerpo
y lo cierto es que en la última recta no tienes, realmente, ese
control".
"Por eso digo, aquí en Australia, que no se preocupen. No pienso
rivalizar con Cathy Freeman en la distancia de 400 metros. Es suya
todo el tiempo que quiera", concluyó.