"Es para sentirse muy contentos porque para ganar se necesita que
cuatro, o seis como en nuestro caso, trabajen como uno. Es algo
grande. Todos hemos trabajado como uno solo", dijo Greene, campeón
olímpico también de los 100 metros, quien admitió que él tampoco
había hecho más que el resto.
"Con esta unidad y el apoyo de todos los Estados Unidos cualquier
cosa puede suceder. Pensábamos que éramos capaces de batir el récord
del mundo, pero no ha podido ser", señaló Greene, quien mostró
palpablemente su felicidad tras la prueba y durante la ceremonia de
la entrega de las medallas.
Jon Drummond, la otra gran figura del relevo estadounidense,
admitió que él hubiera preferido ganar el oro en los 100, pero que,
no obstante, "no se puede elegir y es para estar, de verdad, muy
feliz".
"Esto solamente se puede comparar al nacimiento de mi hija. Es
increíble. Sueñas con algo similar cuando sufres lesiones, cuando te
entrenas, y es una cuestión de confianza", indicó.
Drummond apuntó que quiere que todo el mundo diga en un futuro
que él llegó a ser el mejor primer relevista del mundo, pero que
para ello "no sólo cuatro, sino seis atletas, han trabajado unidos y
muy duro".