El poderío de Australia, que afrontaba los Juegos de su país como
una fiesta después de ser la última campeona olímpica y también
campeona del mundo, pasó por Sydney como un vendaval, donde no ha
perdido un partido y sólo tuvo un empate, anotado en el encuentro
con la sorprendente selección de España (1-1).
Las australianas se plantaron en la final sin despeinarse apenas,
mientras el resto de equipos que pasaron la primera fase hicieron
mil y una combinaciones para ver si se colaban en la lucha por las
medallas.
Tras la ronda inicial se quedaron sin opción de medalla Corea
-subcampeona en Atlanta'96-, Gran Bretaña, Alemania -segunda en el
Trofeo de Campeones- y Suráfrica. Además de Australia accedieron a
la ronda final Argentina, España, Nueva Zelanda, China y Holanda.
El pase de las españolas convirtió al equipo que dirige el
holandés Marc Lammers en la gran revelación de un torneo donde
España empató con Corea y Australia, en los dos primeros partidos,
ganó a Argentina, después finalista, y perdió con Gran Bretaña en el
último encuentro de la fase inicial, cuando ya tenía seguro el
pasaporte para la ronda siguiente.
Su clasificación incluso perjudicó a Argentina, ayer brillante
medalla de plata, ya que por el sistema de competición en la fase
final se arrastraron los puntos sumados en la primera ronda ante los
otros equipos clasificados. En el grupo C las argentinas, pasaron
junto a Australia y España, los dos equipos con los que perdieron,
por lo que se quedaron con cero puntos.
El equipo español, oro en Barcelona'92 y vapuleado en Atlanta'96
con su último puesto sin ganar un partido y fuera del programa ADO,
sumó dos importantes empates en los dos primeros cruces de la fase
final con China y Nueva Zelanda, que le hicieron soñar con una
medalla.
Lammers, que tuvo que dividir a su equipo en dos grupos para
hacer entrenamientos en Madrid y en Barcelona, se jugó todo contra
Holanda, dispuesta a aprovechar la única ocasión que tenía para
intentar al menos repetir el bronce de hace cuatro años.
Las holandesas ganaron a España en el último partido de la fase
final y dejaron a las españolas a expensas de los resultados de los
partidos Australia-China y Argentina-Nueva Zelanda, donde reinó la
lógica. Las argentinas arrasaron a las neozelandesas con un 7-1 y
cuatro goles de Vanina Oneto que dieron a su equipo su primera final
olímpica.
España y Holanda volvieron a medirse por el bronce, pero el tesón
de las españolas, que jugaron el mejor partido del torneo y
desaprovecharon ocho penaltis-córner, no fue suficiente para
doblegar a uno de los mejores equipos del continente, que hizo lo
justo y se llevó el bronce. Las españolas hicieron más de lo
esperado y se aseguraron además una plaza en la próxima Copa del
Mundo.
La gran final, vivido con tremenda intensidad en la madrugada
argentina, no dejó dudas y las australianas solucionaron el partido
en la primera parte para dejar dividida la alegría en casa de Alyson
Annan, autora del primer gol de Australia y casada desde el 31 de
diciembre de 1997 con el jugador de hockey argentino Maximiliano
Caldas, afincado en Australia.