La derrota por 8-9 contra España es considerado como el mayor
fracaso croata en los Juegos de Sydney, ya que se preveía la medalla
de bronce como mínimo.
El diario "Vecernji list" opina que "decidieron las
superioridades y los árbitros", aunque la mera estadística (15
exclusiones y 3 eliminaciones españolas por solo 10 y 1 croatas,
respectivamente) habla en contra de la "teoría de la conspiración
arbitral". El rotativo destaca la genialidad de Manuel Estiarte,
quien es visto como el que trajo "desgracia" al combinado croata.
El "Sportske Novosti" titula "Un mal día en el peor momento" y
cuenta: "No estuvimos afortunados cuando nos tocó España en los
cuartos. Quizás no parezcan tan peligrosos, pero son campeones
mundiales y olímpicos, tienen experiencia y poder en los círculos
waterpolísticos mundiales".
El diario cita a Ratko Stritof, quien declaró que estaba "harto
de todo... he trabajado cuatro meses para esto, y entonces llegan
dos imbéciles y me condenan", aludiendo a la actuación arbitral y a
ocho exclusiones a dos metros y sin balón sufridos por Croacia.
Pero los medios atribuyen la mayor culpa a la propia selección
croata, quien estuvo afligida por la infección vírica, después de
rechazar la vacunación! El mayor crítico de la selección es el
propio presidente del Comité Olímpico croata, Antun Vrdoljak.
"Nos tiraron la medalla en el fango. Nunca pensé que íbamos a
quedar sin una medalla en waterpolo ", escribió Vrdoljak en su
columna diaria en el Sportske Novosti.
"Hace unos días hablé con el médico de la selección y le pregunté
si se podía hacer algo para prevenir que los jugadores cogieran la
infección, que ya había afectado a dos jugadores".
Aparentemente, alguien dentro de la selección rechazó la
vacunación y el resultado fue que los croatas jugaron contra España
con varios jugadores contagiados y con fiebre. Vrdoljak, furioso, se
pregunta "quienes fueron los 'expertos de la medicina' que
menospreciaron los consejos médicos" y promete una investigación
sobre el asunto.