Holanda organizó el juego a su medida pero Corea, que dio la
sorpresa al meterse en la final, sorprendió con sus primeras
acciones de peligro, culminadas en el primer gol por Song Seung, que
delante de la portería recibió una bola rechazada por el portero
holandés y la envió dentro.
Los coreanos intentaron irse atrás a defender el resultado, pero
quedaba mucho partido y sólo pudieron aguantar su ventaja once
minutos, aunque el gol de Holanda vino en un penalti-stroke. Un
despeje de Corea en un penalti-córner fue castigado con la pena
máxima que Stephan Veen transformó cómodamente en el minuto 19.
Los holandeses se fueron arriba y superaron en velocidad a Corea,
que prácticamente se limitó a esperar el descanso en busca de un
respiro. Pero el gol de Holanda y la interrupción del partido
pareció poner las cosas en orden y los campeones deshicieron el
empate en una jugada a tres toques que acabó con el tiro a puerta de
Stephan Veen, hoy trigoleador.
Con Corea noqueada Veen quiso sentenciar y a siete minutos del
final marcó el tercer gol, al recuperar ante la puerta una bola que
la defensa coreana dejaba irse fuera. Cuando el 1-3 parecía
definitivo Corea despertó de su letargo y tres minutos después tuvo
un penalti-córner a su favor en el que Kyung-Seok Kim hizo el saque
y luego lanzó bien a puerta para colocar el 2-3.
Los coreanos vieron que cuatro minutos era tiempo suficiente para
hacer algo y a tan sólo dos minutos del final, en una reacción
increíble, lograron el empate a tres en otro penalti-córner
transformado por el capitán Keong-Wook Kang.
Corea consiguió un imposible y forzó la prórroga, en la que nadie
tuvo ocasiones demasiado claras salvo un nuevo disparo de Veen para
Holanda y otro de Song a un minuto para el final. Los penaltis y el
error del propio Seung-Tae Son en el tercero que tiró su equipo
entregaron de nuevo la medalla de oro a Holanda, que no cometió ni
un error en los strokes y es la gran dominadora del hockey mundial
masculino.