Además del triunfo histórico de Savón, campeón del peso pesado,
que se convirtió junto a su compatriota Teófilo Stevenson y el
húngaro Laszlo Papp en los tres únicos boxeadores en haber logrado
tres medallas de oro olímpicas, Cuba ganó con Guillermo Rigondeaux
en los pesos gallo (54 kilos); Mario Kindelán en el ligero (60) y
Jorge Gutiérrez en el mediano (75).
La joven revelación del torneo, Rigondeaux, en el día de su 20
cumpleaños conseguía su primera medalla olímpica al vencer al ruso
Raimkul Malajbekov; Kindelán, nueve años mayor, lo hizo ante el
ucraniano Andriy Kotelnyk, y Gutiérrez se imponía en el combate más
igualado al ruso Gaidarbek Gaidarbekov.
Cuba también tuvo dos medallas de bronce con el campeón olímpico
y mundial Maikro Romero (48 kilos) y Diógenes Luna Martínez en el
peso superligero (63.5 kilos) después de haber protagonizado en
semifinales la pelea más espectacular, dura y polémica de todo el
combate con una puntuación final de 42-41.
La delegación cubana de manera oficial dio a conocer la protesta
que había presentado ante la Comisión de Arbitraje de la Asociación
Internacional de Boxeo Aficionado (AIBA) por lo que consideró una
injusticia la forma como puntuaron no sólo el combate de Luna, sino
de otros cuatro púgiles cubano, que fueron eliminados en
semifinales.
La gran decepción para del boxeo cubano fue de nuevo el peso
superpesado Alexis Rubalcaba, que después de haber conseguido en su
debut el K.O. más espectacular al dejar inconsciente al alemán
Cengiz Koc por más de dos minutos, en los cuartos cayó derrotado por
puntos ante el kazako Mujtarjam Dildabekov.
Pero al final el boxeo cubano cumplió de nuevo con las
expectativas que traía a los Juegos y volvió a ser el más productivo
al conseguir cuatro de las 11 medallas de oro que ha logrado en
Sydney la delegación de la isla caribeña y dos de bronce.
El boxeo cubano también se mantiene como el más productivo en la
historia del deporte olímpico al darle a su país 27 de las 57
medallas de oro que han conseguido.
"Honestamente creo que nos merecimos llevar como mínimo seis o
siete medallas de oro, pero la realidad es lo único que cuenta y me
siento contento de la forma como se portaron todos nuestros
boxeadores", declaró Alcides Sagarra, máximo responsable del equipo
cubano, que bajo su mando logró siete medallas de oro en
Barcelona'92 y cuatro en Atlanta'96 con dos de plata.
Junto a Cuba, Rusia ocupa el primer en número de medallas y el
segundo por calidad con dos de oro, tres de plata y dos de bronce.
Las de oro con el peso welter Oleg Saitov, que repitió el triunfo de
Atlanta'96 y además recibía la Copa Val Baker como el boxeador más
destacado del torneo, y su compatriota Alexander Lebziak, que ganó
la final del peso semipesado. Tercero fue Kazajistán con dos oros y
dos platas.
Francia, con el peso minimosca (48 kilos) Brahim Asloum, también
hacía historia al ganar su primera medalla de oro olímpica en 64
años después de vencer en la final al español Rafael Lozano.
El púgil español también hizo historia al ser el primero de su
país que consiguió dos medallas olímpicas consecutivas después de
haber ganado la de bronce en Atlanta'96.
Tailandia, con Wijan Ponlid en el peso mosca (51 kilos);
Uzbekistán con Mahamadkadyz Adullaev, en el peso superligero (63,5
kilos), y Gran Bretaña con Audley Harrison en los superpesados (+91
kilos), completaron el cuadro de medallas de oro.
El gran derrotado en la competición volvió a ser el equipo de
Estados Unidos, que sólo pudo conseguir dos medallas de plata con el
campeón mundial, de origen mexicano, Ricardo "Rocky" Juárez en el
peso pluma (57 kilos) y Ricardo Williams en el superligero (63,5
kilos).
"Me siento muy frustrado porque tenía una gran confianza en
conseguir la medalla de oro, pero creo que hoy no me salió mi mejor
pelea y mi rival lo supo aprovechar", declaró Juárez.
A pesar de haber traído a 12 púgiles a los Juegos de Sydney y
conseguir que pasasen todos a los octavos de final, el dominio
cubano y europeo comenzó a imponerse y a convertir a los boxeadores
estadounidenses en sus principales víctimas.
Especialmente, el peso pesado Michael Bennett, que en su duelo
con Savón, en los octavos de final, no fue el rival que se esperaba
y cayó derrotado por superioridad manifiesta (RSCO) del legendario
boxeador cubano.
Estados Unidos se fue por primera vez de unos Juegos sin una
medalla de oro después que en Barcelona'92 y Atlanta'96 sólo pudiese
lograr una en cada competición.
El boxeo latinoamericano, que comenzó la competición con 34
púgiles de siete países diferentes, tuvo al mexicano Cristian
Bejarano Benítez como el único ganador de medalla al conseguir la de
bronce en el peso ligero (60 kilos).
"Ha sido un honor para mi lograr esta medalla que dedicó a todo
mi país y a mi familia", declaró Bejarano. "Si además he sido
el único latinoamericano que conseguí medalla, entonces el honor y
la satisfacción es mayor".
Como siempre sucede en la competición del boxeo aficionado, la
polémica volvió a ser parte importante del espectáculo,
especialmente con el trabajo que hicieron los jueces y árbitros y el
nuevo sistema de puntuación por computadora, que debutó en los
Juegos de Sydney, pero no convenció a nadie y el futuro del deporte
sigue siendo una constante interrogante.