Estados Unidos
BOB BEAMON
Un solo poderoso salto definió a Bob Beamon y proporcionó la imagen imperdurable de los Juegos Olímpicos de México en 1968.
Un fotógrafo avispado se encontraba en el lugar adecuado en el momento en que Beamon saltaba para lograr el récord mundial de 8,90 metros. Ningún récord mundial en ninguna especialidad había sido superado por tal margen y tuvieron que pasar 23 años para ser roto.
En el liviano aire de la Ciudad México, con un nivel de viento óptimo de exactamente dos metros por segundo y una atmósfera cargada de electricidad poco antes de una tormenta, se creó un escenario único para que Beamon efectuara un salto que nunca llegó a repetir.
Terra Deportes/Reuters
|