Leonardo Rivadeneira, un detective privado, recibe la visita de una bella y elegante mujer que se identifica como Magdalena Dumont, y procede a contarle un aterrador relato.
Hace años, a Magdalena le raptaron su hijita Estefanía. El Ingeniero Octavio Muriel, esposo de Magdalena, fue ,con el dinero del rescate, al lugar indicado por los secuestradores pero los criminales se dieron a la fuga, con la niña, en un helicóptero que estalló en el aire, sin dejar sobrevivientes.
Antes del accidente, un secuestrador baleó la mano de Octavio quien desde entonces usa una prótesis de metal y la desesperación condujo a Magdalena al alcoholismo.
En un esfuerzo por dejar la botella, inició una investigación para esclarecer los hechos que rodearon los ultimos días de Estefanía.
Los resultados de esa investigación son espeluznantes ya que señalan a Octavio como el autor intelectual del rapto de su propia hija.
Para alegría de Magdalena, se ha descubierto que Estefanía no murió en realidad y vive ahora en Canadá, bajo la nueva identidad de Natalia de Jesús.
Natalia, quien perdió la vista en la explosión, no recuerda su pasado, y se desempeña ahora como maestra de niños ciegos.
Magdalena contrata los servicios de Leonardo para que revele al mundo la clase de criminal que es su esposo. Antes de que el detective de inició a su investigación, Magdalena muere en extrañas circunstancias.
Leonardo es contratado por Don Alfonso Dumont, el enfermo padre de Magdalena, quien desea que desenmascare a Octavio y pruebe que fue el asesino de su hija.
Aunque el Ingeniero Muriel es el heredero universal de su esposa, el testamento de Magdalena trae una cláusula en la que dona sus corneas para que sean transplantadas a Natalia de Jesús y le regresen la vista.


