Juez Raúl Zaffaroni(-)
El juez Zaffaroni y los derechos gay
El activista gay español Pedro Zerolo dijo que los derechos de las parejas homosexuales no sólo deben ser los mismos, sino que deben tener los mismos nombres. ¿Cree que en la Argentina debería extenderse el matrimonio a las parejas del mismo sexo, como en España?No lo tengo claro, no soy un especialista en materia de derecho de familia, pero no tengo ninguna duda acerca de que el estado tiene el deber de proveer una legislación que tienda a dar estabilidad y seguridad jurídica a las relaciones afectivas de todas las personas, cualquiera sea su orientación sexual. Es algo que hace a la esencia del ser humano como tal, y cuya omisión es lesiva de la dignidad de la persona y atenta contra la salud psíquica de buena parte de la población.
Actualmente, las personas transexuales que desean una rectificación quirúrgica o un cambio de nombre, deben recurrir a largos procesos judiciales, que se hacen más difíciles cuando se trata de menores de edad. ¿Cree usted que hace falta una solución legislativa?
La ley que regula la materia es muy vieja y procede de un gobierno de facto. Sería necesario revisarla y actualizarla, simplificar los trámites. Los recaudos en casos de menores se pueden cumplir en tiempo relativamente corto, no pueden ser más que peritajes y eso no tiene por qué demorar años.
Cuando el Presidente lo propuso para integrar la Corte, algunos lo cuestionaron por ser "soltero y sin hijos" y, recientemente, han hecho circular por internet supuestos correos electrónicos suyos con contenido sexual. ¿Lo atacan por sus ideas o por ser gay?
Me he dado cuenta de que uno no debe perturbarse con idioteces para no perder tiempo, que es precioso porque es vida, y uno lo necesita para hacer cosas, especialmente cuando mucha gente deposita confianza en lo que uno haga. Si me dejase perturbar por todo lo que me dicen, porque me envían mails o se meten en mi cuenta y mandan otros con mi nombre, porque me inventen un romance con una jirafa o por lo que sea, porque me insulten en todas las formas, si me metiese a querellar o simplemente a responder y explicar, perdería capacidad de trabajo, de lectura, de estudio, de escritura, de elaboración y también tiempo para hacer lo que me gusta. Terminaría inútil y enfermo, que supongo que es lo que pretenden algunos. Por eso, sinceramente, no le puedo contestar, porque no lo he pensado y no voy a perder tiempo en pensarlo.
¿Qué debería hacer el estado para combatir la homofobia?
Como cualquier discriminación, se combate mediante un cambio cultural que requiere adecuadas campañas de esclarecimiento de la población, entre otras muchas cosas.
¿Pensó alguna vez en participar de la Marcha del Orgullo, como sucede en otros países con personalidades públicas de diferentes ámbitos?
Sí, claro. Cuando fui interventor del INADI pensé en eso. No sé si exactamente en una marcha, pero acompaño al movimiento y también a todos los movimientos contra cualquier forma de discriminación. Creo sinceramente en el derecho al trato jurídico igualitario de todas las personas por el mero hecho de ser seres humanos, o sea, no recito sino que creo firmemente en el artículo primero de la Declaración Universal de 1948. Si a veces pierdo un poco la calma, aunque sé que no debiera hacerlo, es cuando descubro las miserias de la discriminación y de los prejuicios cuyo último e íntimo deseo, a veces meticulosamente oculto o hipócritamente negado, es siempre terminar en el campo de concentración o en el gulag. Todo discriminado sabe que encontrará siempre en mí a un aliado, aunque a veces se equivoque exagerando mi capacidad para ayudarle.
Bruno Bimbi (Revista Newsweek)




