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La discriminación al interior de la comunidad gay

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Lo expuesto es claro cuando exploramos los perfiles de contacto que encontramos, dentro de internet, en algunos sitios para conocer gente con intención de tener sexo o establecer alguna relación; ahí podemos ver textos discriminantes como: ¿me late conocer gente chida, no obvia¿, ¿busco un man varonil buena onda, por favor no locas¿, o incluso ¿Si le dices "joc dots" a los hot dogs... no escribas!¿.

Lo que sucede es que frente a una falta de aceptación de la propia homosexualidad, existe la idea irracional de que, de establecerse contacto con personas notoriamente homosexuales (peyorativamente llamadas ¿afeminados¿), la propia homosexualidad se potenciará; es decir, es el temor de que uno se volvería más obvio, más ¿afeminado¿, como por contagio.

La última idea es muy parecida al viejo rollo de que la ¿homosexualidad se pega¿, sólo que en esta ocasión no es alguien heterosexual quien lo piensa, sino alguien homosexual para quien el homoerotismo ajeno causa mucho ruido, en tanto que el propio le constituye todavía una dura carga.

En relación a la homofobia y la discriminación, ¿lo que te choca, te checa¿, como dicen por ahí.

Hay un proceso social, del que habla un autor Erving Goffman, que consiste en el hecho de que la gente que es estigmatizada por algún rasgo (su sexualidad, por ejemplo), busca estigmatizar según el grado en que se ¿les nota¿ ese atributo que origina el estigma. Siguiendo esta idea, en la comunidad lésbico gay los más discriminados suelen efectivamente ser quienes parecen más ¿obvios¿, aquéllos que en los perfiles para hacer contacto, se les pide específicamente que no escriban.

Y acotemos que también está el derecho a defender los gustos personales: quizá no me gusten los hombres de baja estatura y no por ello estoy discriminando, es cierto, sin embargo puedo expresar lo que prefiero de una manera en la que no vaya implícito una agresión hacia quienes no son altos, o hacia quienes tienen una forma de ser más femenina, en el caso de los ejemplos que mencioné unas líneas arriba.

La reflexión inevitable es: constituimos una colectividad que lucha puntualmente contra la discriminación, pero en casa, al interior de esta misma comunidad, cotidianamente nos discriminamos entre nosotros; mientras esta circunstancia se mantenga, será imposible cambiar las actitudes que la sociedad mantiene hacia la gente homosexual.

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Hernán Paniagua

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