(30 y Gay)
¡Ya tengo 30!
...el famoso radar homo, no es otra cosa que la mirada y como le damos intensión o insistencia. ...el ambiente gay hace 5 años: una farsa de Sodoma y Gomorra.
Ok, ya tengo treinta, un buen trabajo que pague mis vicios, costumbres y necesidades (en ese orden), los amigos ya son estables y son los que menos había pensado para ese rango, son personas leales y afines a mi. La familia, bien gracias, enterada de que soy gay, homosexual, maricón, puto, es decir, ya saben como soy y como vivo mi vida y con quien la comparto.No hay lío con ellos y mi sexualidad es un tema que no se trata como postre o atracción de circo, saben lo que soy, con quien salgo y como me divierto. El resto es privado, ni ellos quieren escucharlo y ni yo contarlo, pues sería acordarme y de eso ya no tengo ganas, por algo se ha quedado atrás.
De hecho el tener treinta y ser vivir en una gran ciudad me da ventajas, ya no pierdo tanto tiempo en los ligues como antes, me es más sencillo encontrar pareja y establecerme con ella. Se lo que busco y quiero.
Hasta ahora he entendido que el famoso radar homo, no es otra cosa que la mirada y como le damos intensión o insistencia. Los heterosexuales no se le quedan viendo a los hombres (a menos claro que traigan puesto algo que sea de marca “soy más macho que tu”, ya sean tenis, reloj, celular o hasta una chava). Ahora se que no existe el radar y que son las miradas, la ventana del alma y del gay-thing.
Ahora ya no voy a los antros como único sitio donde puedo ser “libre”, porque descubrí que la libertad te la das tú solo y en todos lados. Ahora disfruto más de las fiestas en casa donde un grupo de amigos nos reunimos a charlar, beber vino, comer delicias aderezadas y donde la música que escuchamos es de fondo y no ensordecedora.
Los besos y fajes casuales también se dan, pero ahora son mejores, calmados y pueden terminar en una habitación cercana, para que nadie nos interrumpa con el ofrecimiento de una cerveza helada y enfriadora. Además ya no hay que aguantar al pesado que siempre te mira con ganas de tocarte, de hecho, recuerdo que las últimas veces enfrentaba al mirón, cuestionando su falta de autoestima o coraje para dar el siguiente paso ¿por qué solo miras? ¿Por qué permaneces así? Y se los decía en buen plan, algunos eran realmente lindos, pero lástima.
Por ello, ahora que las noticias indican que zona rosa será modificada de cómo la conocimos algunos, no me preocupa. Las autoridades han dicho adiós a los gays de esa área y tal vez no han cerrado los lugares por razones incuestionables, pero también hay que hacer conciencia de que la zona se convirtió en una imagen dantesca y grotesca, que se nos fue de las manos a todos al ser parte (activa o pasiva) de los vicios y los vulgares viciosos, cínicos que se exhibían a la menor provocación. ¿Tanta brillantina era necesaria? ¿Había que ser tan auténticos y diferentes?
Muchos dicen que el cierre es injusto, pero ¿para quién? Muchos que no conocieron la zona hace 5 años, se salvaron de ver una farsa de Sodoma y Gomorra. Además, entrará otro tipo de dinero a la zona y esto lo menciono por aquellos que creyeron que al correr a la comunidad del arcoíris, se iría para abajo la economía del lugar, pero no, como todo barco antes de hundirse, las ratas se van primero al lugar más seco ¿qué significa esto? Simple, que aquellos que lanzaron la idea de una posible ruina, ya invirtieron en otro lugar y así no fueron sangrados.
Por eso este tipo de situaciones no me asombran ya, es lo bueno de tener treinta y haber pasado por un periodo gay en esa puberta zona, tan calenturienta e inconsciente, como algunos recuerdos vagos de un yo inmaduro, como lo estaba zona.
Espero con ansias la apertura de nuevos lugares que me permitan pasar la noche fuera de casa, a lado de mi pareja. Festejo ya mis treinta años releyendo la punzante pluma de Salvador Novo y conociendo a Juan Carlos Bautista y sus lenguas erectas, pero también despidiendo a zona, una etapa, solo una Era de lo que más adelante vendrá.
Guillermo Gafloz




