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Homofobia

La discriminación hoy se manda por mail

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Hace un par de días me llegó un mail, de esos que son cadena y se envían a tantas personas como se pueda. Jamás los abro, pero este me llamó la atención por el título: HIJO GAY.

Quizá muchos lo hayan leído, y hasta hayan reído con él. Yo sólo sentí indignación.

Para los que no conocen este “chiste” resumo su contenido: Es una carta de un hijo que le confiesa a su padre que se ha ido de la casa porque es homosexual. Tiene un novio lleno de piercings y tatuajes, ambos usan drogas, son promiscuos con todos los amigos que tienen y pedófilos con los niños varones que pretenden adoptar y “educar” a su manera. Como el hijo está seguro de que sus padres reprobaran su vida, decidió huir esperando regresar algún día.

El dichoso “chiste” termina diciendo:

“PD: Papá... ya no te asustes más, que todo eso es mentira!. Fui a dar una vueltecita con Isabelita, aquella morrita que está más buena que el carajo... la hija de Doña Maria, nuestra vecina; Solo quería demostrarte que existen cosas mucho peores que las notas en rojo de mi boleta del colegio, que estoy dejando junto con esta carta para que tú me la firmes.

Ahora sí, un gran abrazo de tu hijazo... bruto como un burro pero macho hasta las cachas!!!”

descripcion

Es indignante. La discriminación hoy se manda también por mail.

Un mail homófobo que circula día a día y que nos estereotipa como drogadictos, promiscuos y abusadores de infantes, para terminar diciendo que el ser homosexual es lo más espantoso que a cualquiera le puede pasar.

El dichoso hijo “bromistas” le pide a su padre que se imagine en una situación tan asqueante como el que su hijo tenga relaciones con otro hombre. Al niñito de 15 años que deja la carta, sólo se le ocurre reír de su ingenio porque jamás se podría dudar de alguien tan “machìn” como él que anda dándose una vuelta con una nenita a la cual sólo ve como objeto sexual.

Si no podemos sentir indignación ante un mail así, será muy difícil crear un cambio hacia el respeto y la igualdad. Puede sonar gracioso de entrada. Pero reflexionemos, también es gracioso y dignificante para aquel que grita “putos” en la calle. También es gracioso para aquel que es capaz de agredir y hasta matar a un homosexual. Son niveles que crecen. La “broma” es únicamente el principio de la avalancha.

Nos debe quedar claro que la discriminación y la violencia no llegan con el letrero de ¡PELIGRO! La discriminación y la violencia llegan envueltas de belleza, de gracia, de juego. Comienzan con risas y bromas que lo único que hacen es reafirmarnos que hay que reírnos de la diferencia, ofenderla, suprimirla, combatirla.

Reírnos de un chiste que nos discrimina es permitir que se nos siga esterotipando, limitando, coartando y hasta violentándonos. Esto es un reclamo y al mismo tiempo es un llamado a la conciencia de tod@ aquel o aquella que lo lea, para reflexionar un poco e ir cambiando ideologías, observar palabras y burlas que nos degradan y nos discriminan desde lo cotidiano.

Luis Miguel Bernal

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