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Crisis financiera, la oportunidad de los gays para igualar derechos
Hoy a todos les afecta la situación financiera, pero sin duda, a las personas homosexuales, en lo individual, no es tan contraproducente por su mayor capacidad para gastar dinero.
Si alguien ha forzado a la sociedad mundial a reconocer los derechos de lesbianas, homosexuales, bisexuales y personas trans es el mercado, aquél que no reconoce ni género o preferencia sexual y cuya importancia máxima radica en vender.No es novedoso el hecho de que se diga que las personas gays sean quienes tienen las posibilidades de gastar más dinero, debido a que no mantienen una familia, las parejas del mismo sexo cuentan, en su mayoría, con un doble ingreso y en caso de tener hijos, la adopción permite una mejor planificación familiar.
Así, no sólo miembros de la población LGBT son quienes han dedicado sus negocios a las personas de la diversidad sexual, sino también ya dentro de los empresarios de comercios para gays hay heterosexuales y en algunas ocasiones, lamentablemente, hasta homofóbicos son.
Pero más allá de cualquier ideología a favor o en contra de la diversidad sexual, el llamado desde hace menos de una década mercado rosa (pink market, en inglés) se ha fortalecido y ha hecho que algunas empresas multinacionales, aún pocas, apunten abierta y directamente a este sector de la población.
Tan sólo en nuestro país se calcula que este mercado tiene cerca de ocho millones de compradores y se estima que tienen un gasto anual de cuatro mil 500 millones de dólares, es decir, un monto mucho mayor que el de un heterosexual tradicional.
Claro está que dentro del colectivo LGBT hay una vasta diversidad y entre ellos hay personas que pertenecen a cualquier clase social, desde las más altas hasta las más bajas y aunque se discute si aún con esta diferencia se puede distinguir el mercado rosa, lo cierto es que ninguna marca que le haya apostado a él ha registrado un fracaso.
Hoy el mundo vive una crisis financiera que a todos los sectores productivos ha afectado. La recesión en los Estados Unidos y los problemas de crédito en ese país han afectado a miles de empresas trasnacionales y nacionales que han recurrido a los recortes y en algunos casos hasta la quiebra.
Los problemas han llegado también ya a las compañías dirigidas a la diversidad sexual. Reportes en el extranjero han señalado que entre otros sectores el turismo gay ha bajado e importantes agencias se han declarado en bancarrota.
En México, aunque la crisis trata de maquillarse es cierto que las afectaciones ya comenzaron, y el mercado rosa también ha presentado ya un freno a ese crecimiento que en los últimos años había mostrado.
Sin embargo, cabe rescatar los resultados de un estudio en el Reino Unido, el Out Now 2008 que entre sus conclusiones sugirió a los vendedores abrirse al mercado gay por representar una “significativa oportunidad” de crecimiento.
Hoy a todos les afecta la crisis, pero sin duda, a las personas homosexuales, en lo individual, no es tan contraproducente por su mayor capacidad para gastar dinero.
El colectivo de la diversidad sexual debe entender esto y aprovechar la circunstancia para sacar del guetto su mercado y convencer al mundo de los negocios la viabilidad que puede tener venderle a la gente homosexual.
Ésa debe ser la apuesta de un colectivo que hoy en lo político y social se ha visto desgastado y cuyos logros han sido limitados.
Buscar la integración social mediante la consolidación del mercado rosa puede ser una nueva estrategia para buscar la igualdad de derechos que aún nuestros activistas, políticos y autoridades nos deben y que no parece que pronto lo vayan a pagar.
Redacción Anodis




