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Dos madres biológicas para un mismo niño
El padre biológicoEsto significa que ninguna pareja de mujeres podrá elegir a quién quiere como padre biológico de su hijo. La ley también prohíbe, a cualquier tipo de pareja, decidir las características físicas del bebé (como el color del pelo o de los ojos).
En cuanto al futuro, la ciencia vuelve a estar por delante de la sociedad. Sobre el papel, las mujeres podrán algún día reproducirse sin necesidad de contar con la participación de un hombre ni incluso tampoco de otra mujer. Los científicos han logrado ya desarrollar célu-las germinales, capaces de convertirse en espermatozoides, a partir de células extraídas del cabello y de la piel.
Siguiendo este método, el trabajo de laboratorio ha logrado alcanzar la autofecundación en ratones. Pero la técnica aún presenta muchos riesgos, asociada al desarrollo de tumores, por lo que aún tardará mucho en aplicarse en humanos. De todos modos, con la legislación actual ninguna de estas alternativas de reproducción sería posible, así que de momento no han entrado en el debate bioético.
La solución de Sanidad se enmarca en la línea de avance científico impulsada por el Gobierno socialista, que ha permitido, por ejemplo, contar con una de las leyes de investigación biomédica más avanzadas de Europa. En la resolución del consejo de expertos influyeron de formadeterminante dos leyes aprobadas en la anterior legislatura: la legislación sobre matrimonios homosexuales (recogida en la reforma en 2005 del Código Civil), que equipara esta unión con la de los matrimonios entre heterosexuales, y la propia Ley de Reproducción Humana Asistida.
La fecundación in vitro condenada el viernes una vez más de forma expresa por el Vaticano es una solución muy extendida entre parejas heterosexuales. En España la utilizan cerca de medio millón de parejas al año. La primera persona nacida por esta técnica, la británica Louise Brown, cumplió el pasado julio 30 años.
La práctica más habitual es fecundar en laboratorio un óvulo de la madre con semen del propio marido y reimplantar posteriormente el embrión en el útero de la madre para que se desarrolle la gestación.
En algunas ocasiones, cuando la pareja es incapaz de procrear, se recurre a gametos de donantes anónimos sobre todo, espermatozoides, aunque a veces, por ejemplo cuando a la mujer se le ha extirpado un ovario, también óvulos, para alcanzar la fecundación.
Reuters




